Lunes, 6 de julio de 2020

Violeta Boncheva, por Salamanca o Estados Unidos

 

 

Siempre me agrada recibir noticias de mi buena amiga (y mejor poeta) Violeta Boncheva, quien también es narradora, dramaturga y traductora búlgara. Ella vive en su ciudad de nacimiento, Stara Zagora y desde allí ha versionado la poesía de Pedro Salinas y otros autores en lengua castellana. Boncheva es miembro de la Unión de los Escritores Búlgaros y embajadora de Bulgaria del movimiento Poetas del Mundo, y ha publicado siete libros de poesía (Nunca tocar arena virgen es el último) y seis de prosa (incluyendo el último “Libro de las Respuestas”, selección de entrevistas realizadas a A. P. Alencart).. Una parte de su obra está traducida al español, francés, catalán, sueco, inglés, alemán, etc., y publicada en México, Francia, España, Suecia, Argentina, Chile… y Estados Unidos, donde no solo una muestra de sus poemas  han sido recientemente publicados en la revista Time of the poet republic, con traducciones al inglés a cargo de la filóloga Miroslava Panayotova, si no que allí pronto publicarán una obra teatral suya.

 

https://miombopublishing.wordpress.com/2020/06/26/violeta-boncheva-your-satire-is-deep-yet-soft-like-mountain-drizzle/?fbclid=IwAR1k2uF0wt

 

Me alegro, y mucho por el reconocimiento que va alcanzando su obra fuera de su Bulgaria natal.

 

Aquí dejo conocer dos poemas suyos:

 Fotografía de José Amador Martín

 

RELAVAR NUESTRAS PUPILAS

 

Nunca tocar arena virgen.

Mejor, con las plantas de tus pies,

siente el pulso de los horizontes

encima del golfo,

como una planicie de vidrio

cuya clavada lentitud se mueve

y cruza por donde estoy,

viendo embelesada las estrellas del cielo,

mientras tú nadas entre mis piernas,

bajo las aguas.

Debemos relavar nuestras pupilas

para que desaparezcan todos los hombres,

zurcidos por azar a mi mirada.

También todas las mujeres

por las cuales andas tan embellecido.

 

 Fotografía de José Amador Martín

 

EL PAN ES TODO

y no todo es el pan

sin el agua

que muele el grano en polvo,

sin el aire

que las ramas verdes mueve

y arranca al árbol

de sus raíces

y se encamina

sin miedo.

El pan es aquello,

lo que nos da fuerza

pero,

¿qué es la fuerza

sin el cariño de la flor,

sin aquella lluvia inesperada

que viene y se va

sin decirnos

cuándo regresará

algún día? No dice nada.

 

¿Qué es el pan

sin rachas de la luz de arriba,

sin manojos de palabras,

brotadas en un momento profundo,

sin sentimientos

planteados en ti,

los que hacen la vida más razonable

y más absoluto en el mundo?

 

El pan es todo,

cuanto alrededor de él

huele a vapor caliente

y algo bueno florece en tu alma

y resucita más sagrada, clarificada tu fe

por Navidad.