Jueves, 13 de agosto de 2020
Las Arribes al día

María Zhang toma los votos perpetuos en el convento de Santo Toribio en Vitigudino

Procedente de China, llegó a España hace cinco años para ingresar en este convento de vida contemplativa donde conviven 12 monjas procedentes de cuatro continentes

María Zhang, aún con el velo blanco de novicia, tomaba los votos de la manos de la priora Berta Teresa / CORRAL

Este 7 de junio de 2020 era un día de alegría para el convento de vida contemplativa de Santo Toribio en Vitigudino. María Zhang tomaba este domingo los votos perpetuos de castidad, pobreza y obediencia para entregar así su vida a Dios después de su llegada a España desde China hace cinco años, siguiendo los pasos de sus cinco hijos.

Después de que hace tres años tomara la Profesión Simple, María de Jesús Misericordioso Zhang  daba este domingo el paso definitivo hacia la Profesión Solemne, sumándose así a la larga lista de religiosas que han pasado por este convento de vida contemplativa desde su creación hace 405 años.

En este acto singular, María tomaba los votos de la mano de la priora, Berta Teresa Feijó, ceremonia que estuvo condicionada por las medidas de seguridad contra la propagación del Covid-19, por lo que la asistencia en la capilla del convento se limitaba a una quincena de personas, incluidos los párrocos Antonio Andújar y Francisco Fraile, encargados de oficiar la ceremonia.

Además, entre los asistentes cabe señalar la presencia de sus padrinos, Consolación García Pérez y José Sánchez Ballesteros, que vivían con una “emoción especial” este momento después de acompañar a María Zhang desde su llegada a Vitigudino en 2015, pero especialmente desde que tomara el velo blanco como novicia hace tres años.

Tampoco podía faltar la hija de la nueva monja Agustina Recoleta. María Sun Shen llegaba desde Salamanca, concretamente desde la parroquia de San José Obrero, en Pizarrales, para acompañar a su madre en este momento tan importante, que de esta forma volvía al mismo lugar en el que hace dos años tomaba los votos perpetuos como monja misionera también de la Orden de las Agustinas Recoletas (OAR).

Debido a las medidas de movilidad y distanciamiento establecidas por la aplicación del estado de alarma sanitaria, el acto fue más simple de lo habitual y sin la asistencia de ningún sacerdote de la OAR, aunque no estuvo exento de la habitual emoción que comporta que una persona decida apartarse del mundo para dedicar el resto de sus días a contemplar a Dios sin esperar más a cambio que encontrar la paz con uno mismo y con el resto del mundo, una espiritualidad que este 7 de junio, Domingo de la Trinidad, emanaba aún con más fuerza de detrás de la reja.  

Durante la ceremonia, María firmaba en el libro del convento para rubricar como mujer su compromiso espiritual con Dios para emprender el camino místico de la sabiduría humana, jurando los votos de castidad, pobreza y obediencia “por 1.000 años”. A continuación, sus padrinos hacían entrega a las testigos del velo negro que ocultaría el blanco de novicia y que llevará el resto de su vida. También recibía un libro con las normas que rigen la vida contemplativa de las Agustinas Recoletas.

La ceremonia adquiría a su final un mayor ambiente oriental, como no podía ser de otra forma, pues María Zhang y su hija interpretaban una canción de su país de origen y en su lengua materna, lo que unido a la acústica de la pequeña capilla, los asistentes tuvieron la sensación de estar escuchando a los mimos ángeles irradiando felicidad.

En la actualidad, en el convento de San Toribio de Liébana viven 12 monjas de la OAR dedicadas a la vida contemplativa, cinco de ellas procedentes de distintos lugares del mundo de cuatro continentes diferentes, América (Perú y Venezuela), África (Tanzania), Asia (China) y Europa (España).