Viernes, 5 de junio de 2020
Ciudad Rodrigo al día

En el adiós a Michael Robinson

El exjugador de fútbol y conocido periodista deportivo ha fallecido víctima de cáncer a los 61 años de edad

Es difícil imaginar en estos tiempos de inmediatez con el whatsapp y las redes sociales lo que suponía acudir los martes por la mañana a clase con las ganas de comentar lo que habíamos visto la tarde-noche previa en El Día Después. No hacía ni falta la pregunta de “¿Viste...?”, porque ‘todos’ habíamos visto (algo muy grave tenía que pasar para no estar de 20.00 a 21.30 conectando con aquel Canal+ que emitía 6 horas en abierto y el resto en codificado) aquellas imágenes de Lo que el ojo no ve, las explicaciones de jugadas en la reproducción del estadio de Atotxa, El Semáforo o Lo que el árbitro no ve de Joaquín Ramos Marcos (el salmantino con bigote más conocido del mundo del fútbol hasta que Vicente del Bosque volvió al primer plano), o todo aquello que se vio allí por primera vez, como aquel mitiquísimo no-gol de Abreu (alguno hasta se quedó con ese nombre como mote), la enorme bronca de Benito Floro a los jugadores del Real Madrid en el vestuario de los Camps de Esports de Lleida, el ¡Rafa no me jodas!, o la peculiar forma de jugar de Gravesen.

Por allí pasó mucha gente, como Nacho Lewin, El Lobo Carrasco –y su tan odiado ‘nos vamos a la pub’-, Josep Pedrerol –cuando parecía decente-, o en el último tramo, Maldini y Raúl Ruiz (cuya carrera de reportero también nació allí gracias a aquella grabación desde dentro de la eliminatoria copera del Numancia contra el Barcelona), pero el programa siempre tuvo un claro referente, hasta aquella triste tarde del otoño de 2005 en la que murió El Día Después original porque Canal+ iba a dejar paso en el dial a Cuatro (aquel último programa –que coincidió con el liderato de su Osasuna en la Liga- está íntegro en Youtube). Quizás todo lo que simbolizaron aquellos años se recoge en la cabecera que tuvieron en la última etapa, llena de momentos míticos, que tenían como Banda Sonora el ‘Alive and Kicking’ (que título para un día como el de hoy) de los Simple Minds.

Aunque nunca dejó los partidos de los domingos, las tardes dominicales ya habían cambiado mucho respecto a cuando la jornada se jugaba casi unificada a las 17.00 horas y el partido de Canal+ se emitía a las 19.00 horas, y aunque la mayoría solo viéramos los 3-4 primeros segundos antes de que la pantalla se codificase, disfrutábamos de una hora de previa futbolera, abierta por los jugadores bajando del autobús al ritmo de la BSO de Desafío Total, sin olvidar aquellas imágenes previas de la ciudad donde se jugaba el partido (hace un par de semanas reencontré en Youtube la canción que sonaba en esos instantes). Aquellas previas fueron también un referente con sus pitidos para indicar los goles antes de que se sobreimpresionasen en pantalla, o con el emblemático juego del GoliGol.

Por ello, tras dos años de ‘travesía en el desierto’, quizás muchos le volvimos a descubrir cuando nació un programa que no sabíamos cómo habíamos podido vivir sin él, desde aquel primer reportaje sobre la ‘Generación Casillas’. Evidentemente el reportaje de los reportajes fue aquel Cuando fuimos campeones que relataba lo que todos aquellos que crecimos con el codazo de Tasotti a Luis Enrique o las pifias de Zubi en Francia’98 nunca pensamos que íbamos a llegar a ver. Pero en el recuerdo particular de cada uno hay muchos más marcados a fuego, como el reportaje de la Eurocopa’2008, el de Barcelona’92 -“donde todo empezó” como rezaba el título-, el de la 1ª Copa de Europa del Barça, o el historión de Gino Bartali, sin olvidar aquellos más delirantes, como el del partido de fútbol que juega todo un pueblo en Inglaterra (Ashbourne, por si alguien lo quiere buscar), el de aquel hincha que tanto le calentó la oreja al técnico del West Ham, Harry Redknapp, que lo puso a jugar (La leyenda de Tittiyshev), o el de los interrogatorios a los jugadores como previa del Mundial de Sudáfrica, con una frase sobre imágenes históricas de selecciones levantando la Copa del Mundo que acabó siendo profética: ‘¿Te imaginas que nos pasa a nosotros?’.

A esas dos obras maestras como fueron El Día Después e Informe Robinson, hay que sumar El Día Antes (porque sí, hubo un Día Antes los sábados a la hora de comer para abrir la jornada de liga), o las inolvidables Noticias del Guiñol que (como ‘Robin Bis’) llegó a ‘presentar’ sin perder su acento relevando a Hilario Pino y Marta Reyero. Cuenta por cierto la leyenda que nunca dejó de tener ese acento inglés tan característico -pese a gustarle tanto Pamplona y Cádiz- porque el primer director de Deportes de Canal+, Alfredo Relaño (quién luego estuvo más de dos décadas al frente del Diario AS), le obligaba a irse de vacaciones al Reino Unido para no perderlo.

De todo lo que se ha dicho hoy de Michael Robinson, me quedó con dos conceptos. Por un lado, con lo que dice Fernando Carreño, periodista de Marca en su twitter: “El gran legado de Robinson es este Día Después” que le está brindando el mundo del deporte y del periodismo. Y por otro, la definición de Noel Ceballos en la Revista GQ, quién señala que hoy se le dice adiós al “gran icono pop del periodismo deportivo” de toda una generación (vaya que sí).

P.D.: En mi vida he jugado al PC Fútbol, pero sigo teniendo esta revista por casa que ahora mismo no recuerdo como llegó a mi poder. Sí recuerdo un coleccionable de fútbol que él promocionaba y que quise comprar al menos la primera entrega. Pero fue tal éxito que se agotó enseguida...