Sábado, 6 de junio de 2020
Ciudad Rodrigo al día

Tomás Muñoz Porras remite una carta a sus fieles con motivo de la Pascua de Resurrección

El párroco de San Andrés celebró en la mañana del Domingo una misa en el templo a puerta cerrada

1.- Queridos amigos de San Andrés: FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN, DIOS OS BENDIGA.

Hemos vivido una Semana Santa diferente, sin posibilidad de celebrar los Sagrados Misterios presencialmente a causa de esta enfermedad, que está destrozando vidas y países. Hemos sentido en nuestras propias vidas el miedo y la soledad, hemos sufrido la separación de nuestros amigos y hemos despedido a nuestros seres queridos que sufrieron la muerte.

No tenemos palabras para describir esta tragedia que nos ofrece ya cientos de miles de enfermos y en España cerca de 20.000 muertos. Algo que ni siquiera somos capaces de aceptar.

En medio de tanta obscuridad no podemos obviar tantos gestos de acción humanitaria y solidaridad que cada día vemos a nuestro alrededor. Gestos magníficos que nos reconcilian con la propia humanidad. Una persona de más de 95 años de la parroquia me decía: “D. Tomás, todo esto ha de servir para que todos los hombres y mujeres se vuelvan más responsables, más solidarios, más cercanos unos a otros. Dejar a un lado muchas cosas malas de estos años pasados. Dejar atrás tanto egoísmo, tanto individualismo y tanta superficialidad”. Es verdad, queridos amigos, la vida no es, no puede ser, una eterna fiesta en la que olvidar el sufrimiento de nuestros semejantes. La  vida propia y la de los demás es lo suficientemente importante como para tomarla en serio.

2.- Queridos hijos de San Andrés, permitidme ahora que respire profundo, que llene los pulmones y el alma de la LUZ de la Pascua. Dejad que pueda disfrutar de la LUNA de Pascua, de la VIDA NUEVA de la Pascua. Dejad que todos descansemos felices en las PROMESAS DE VIDA de la Pascua y disfrutemos de la PRIMAVERA pascual. Dejemos que esta sagrada luz penetre en lo más profundo de nuestras almas.

Porque no podemos dejar que la tristeza, la tragedia, el dolor y las lágrimas invadan tanto nuestra vida que apaguen en nosotros la ALEGRIA pascual. Porque SOMOS LOS CRISTIANOS. Porque SOMOS LOS DE LA PASCUA. Porque SOMOS LOS LOCOS que creemos que Jesús, después de sufrir la Pasión y la Muerte, al tercer día RESUCITÓ de entre los muertos y está vivo a la derecha del Padre.

Porque la vida se abre camino a través de los bosques más profundos y tenebrosos y este año, una vez más, la vida en Cristo se abre camino en medio de las tinieblas del coronavirus.

3.- Sí, a pesar de todo, queridos amigos, un año más hemos vivido la Pascua, hemos asistido a la Cena del señor y hemos participado en la muerte del Cristo (“Padre perdónales, porque no saben lo que hacen”). Hemos sentido en lo profundo de nuestro corazón las cálidas palabras del Maestro (“Amaos como yo os he amado”) y, un año más, nos hemos quedado sin aliento al expirar Jesús (“A tus manos Padre encomiendo mi espíritu”). En verdad escuchamos el rugir de la tormenta y sentimos el temblor de la tierra y, yo diría, que oímos rasgarse el velo del Templo.

Todo, un año más, lo hemos vivido. A pesar de nuestras circunstancias personales, HEMOS VIVIDO LA TRAGEDIA DE JESÚS.

Quiero recordar con emoción la oración del Viernes Santo en nuestra parroquia, en la que pedimos por los enfermos y afectados por esta odiosa enfermedad.

“¡Dulces clavos!

¡Dulce árbol donde la Vida empieza

con un peso tan dulce en su corteza!”

Pero también, al fin, hemos podido celebrar la RESURRECCION del Señor, en la que hemos sido salvados, redimidos para siempre por la SANGRE BENDITA DEL CORDERO.

4.- Quisiera hoy aprovechar esta carta para pediros perdón por no haber celebrado en san Andrés, la Santa Vigilia en la noche más sagrada. No me he sentido con fuerzas suficientes, no me sentía capaz de realizar la Vigilia en la soledad del templo. A lo largo de este confinamiento he intentado mantener con responsabilidad la vida y la tensión de nuestra parroquia. He procurado que la Semana Santa de 2020 se haga presente en la parroquia con sencillez pero con dignidad, como creo que habréis comprobado a través de nuestras redes sociales (Facebook, Instagram y Web). Hemos acogido, apoyado y confortado a cerca de un centenar de personas en estos momentos tan difíciles. Cada día he cuidado, amado y hasta limpiado nuestra querida iglesia. Pero me ha sido imposible celebrar lo más importante y sagrado para mí: la Vigilia Pascual y lo siento, pues es mi primer año en la Parroquia de San Andrés.

5.- Hoy, Domingo de Pascua, hemos celebrado la Resurrección del Señor en nuestro templo. Antes de comenzar la Eucaristía he bendecido el Santo Cirio, que nos acompañará todo el año. Ha sido un acto hermoso y emotivo, lleno de significado y, ciertamente, con una buena dosis de nostalgia ante vuestra ausencia. A la luz del Cirio he podido meditar el Pregón Pascual y después comencé la Misa.

Queridos amigos, hoy todos deberíamos sentir la alegría y el gozo del triunfo del Salvador. Los ángeles del cielo celebran la gloria del Cordero, la tierra se ha inundado de la Luz del Rey Eterno y la Iglesia, nuestra Madre, se llena de claridad porque en esta noche se ha unido el cielo y la tierra, lo humano y lo divino y se han roto las cadenas de la muerte, porque hoy Cristo ha resucitado y “al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos”.

Hoy nos hemos emocionado con el testimonio de las mujeres que se encontraron con el sepulcro vacío (NO ESTA AQUÍ, HA RESUCITADO), y con la entrada de Pedro y Juan en el sepulcro donde habían depositado el cuerpo muerto de Jesús.

6.- Así pues, en medio de las contrariedades de la vida, nosotros los cristianos sabemos con certeza que Dios nos ha salvado por la Sangre del Cordero. Que Cristo, al morir por nosotros, se ha convertido en NUESTRO DEFENSOR para siempre y nada ni nadie podrá apartarnos de su amor: ni la guerra, ni el hambre, ni la enfermedad.

Por eso, hermanos, en medio de la tragedia que vivimos estos días, sabemos que Dios está de nuestra parte, a nuestro lado, y que la Sangre del Señor limpia nuestros pecados y nos libra para siempre de la muerte. NO TENGAIS MIEDO, OS LO REPITO, NO TENGAIS MIEDO. Confiad en el Salvador y tened fe.

Vamos a salir de esta enfermedad juntos. Saldremos juntos, de la mano del Señor. Volveremos a llenar nuestra querida Iglesia de san Andrés. Cantaremos y nos gozaremos en ella, celebrando la fe el Día del Señor. Sí, debemos soñar con el final feliz, ¿sabéis por qué? Porque mirando la llama del Santo Cirio solo se puede soñar: LUZ- VIDA- PRIMAVERA- y FELICIDAD.

7.-Os encomiendo al Señor. Cuidaros todos en el hogar. Mirad unos por otros. Sed solidarios con todos y estad atentos a quien os necesite. Orad cada día, pero también debéis distraeros con sana alegría (un buen libro, una buena película, una buena música...). Tened paciencia unos con otros, pues este encierro se prolongará aún varias semanas.

Yo cada día, en la parroquia rezo por vosotros y por las víctimas de esta enfermedad pestilente.

Que la Virgen Santa María de la Peña de Francia os cuide y proteja siempre. ¡FELIZ PASCUA!

Tomás Muñoz Porras, párroco