Miércoles, 1 de abril de 2020
Ciudad Rodrigo al día

Se nos ha ido un gran hombre

Juan Dávila le dedica este artículo de recuerdo a Agustín Moriche, fallecido en la jornada del lunes

No sé si las lágrimas y la pena me dejarán expresar lo que ahora mismo siento.

Ayer por la tarde sonó el móvil. Era mi amigo Joaquín, "Tato":

- Juan, tengo que darte una mala noticia. Nuestro amigo AGUSTÍN ha muerto.

Me quedé mudo.

- Por el coronavirus? Le pregunté.

- No. Lo hallaron las cuidadoras en su sillón, creyendo que estaba dormido.

Sí, así se fue, en silencio, sin hacer ruido, sin la compañía de su querida esposa "Chus", por las restricciones. No fue el virus, fue la soledad, como la que reinaba en su amada ciudad esa tarde (parecía una ciudad fantasma).

Acto seguido llamé a su esposa y su hija mayor para darles el pésame. Entre lágrimas Chus me dijo lo que sentían por no poder celebrar un funeral como a él le hubiese gustado (lo haremos en su día), con la iglesia llena, rodeado de todos sus amigos.

Recuerdo que en Navidad, cuando Lauren y Tato fueron a dar el concierto habitual al Hospital de la Pasión, le cogí la mano y le dije: "Este bolero te lo dedica Lauren a ti". Él me la apretó diciendo: "Es mejor tener amigos que dinero".

Sí, este era AGUSTÍN "MORICHE", un hombre leal y fiel a sus amigos, servicial, bondadoso, amable, deportista, amante de su familia. ¡Un gran hombre!

Es cierto que cuando un amigo se va deja un espacio difícil de llenar. Miro al cielo y pido a Dios te conceda disfrutar de su compañía, como nosotros lo hicimos contigo aquí en la tierra.

DESCANSA EN PAZ, AGUSTÍN,

LO DESEA TU CIUDAD.

FUISTE EL MAYOR ADALID

QUE ELLA PUDO SOÑAR.

Juan Dávila