Sábado, 4 de abril de 2020
Ciudad Rodrigo al día

La Diócesis difunde el decreto de concesión de indulgencias especiales llegado desde Roma

Se concede la Indulgencia Plenaria a los que sufren coronavirus y a todos los que los cuidan

El Administrador Apostólico de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Jesús García Burillo, ha difundido el Decreto de la Penitenciaría Apostólica que concede una serie de indulgencias especiales en el marco de la pandemia por el coronavirus, para que “todos los que sufren  puedan redescubrir el mismo sufrimiento redentor de Cristo”, según reza el Decreto emitido en Roma en la jornada del jueves.

A través de ese Decreto, se concede la Indulgencia Plenaria a los enfermos de coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas, si “con espíritu desprendido de cualquier pecado, se unen espiritualmente a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, al rezo del Santo Rosario, a la práctica piadosa del Vía Crucis u otras formas de devoción, o si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible”.

Asimismo, se menciona a “los agentes sanitarios, los familiares, y todos aquellos que exponiéndose al riego de contagio cuidan de los enfermos de Coronavirus”. Además, se concede la Indulgencia “a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”.

Por último, se concede la Indulgencia a los fieles “en punto de muerte siempre que estén debidamente dispuestos y hayan rezado durante su vida algunas oraciones” (en vez de las tres condiciones habituales requeridas), recomendando para todo “el uso del crucifijo o de la cruz”.