Martes, 4 de agosto de 2020
Béjar al día

La familia del paciente de Candelario fallecido por Coronavirus denuncia acoso de ciudadanos e instituciones

La familia de Andrés Elena Domínguez, fallecido por Coronavirus, emite un comunicado para explicar las circunstancias en las que se produjeron los hechos, para dejar de ser objeto del acoso que están sufriendo

Candelario

Béjar al Día se hace eco de la plataforma digital Candelario Opina, que ha hecho público un comunicado de la familia de Andrés Elena Domínguez, el vecino fallecido por Coronavirus el pasado sábado, que muestra su queja indignada por considerar que están recibiendo comportamientos de acoso por parte de la ciudadanía y de las instituciones. El comunicado está firmado por uno de los hijos de la víctima en nombre de toda la familia.

EN HONOR A MI PADRE

Con fecha 9-03-2020, sobre las 09:30 horas mi hermana Ana Isabel hizo una llamada al servicio de urgencias del 112, comunicando que mi padre se encontraba con un problema grave de insuficiencia respiratoria.Quiero recalcar que mi padre ya tenía un problema de insuficiencia respiratoria crónica, recibiendo oxígeno a demanda 2,2 litros unas 14 horas al día.

Es muy importante destacar que mi padre, Guardia Civil jubilado, no está dentro del régimen de la Seguridad Social porque al pertenecer al Instituto Social de las Fuerzas Armadas, ISFASsu asistencia sanitaria la percibe a través de ADESLAS. Insisto en este tema para certificar que mi padre nunca estuvo en el centro Médico de Candelario, municipio de Salamanca.

Transcurridos unos 35 minutos se personó en su domicilio particular la ambulancia del 112 de Béjar, estabilizándolo en casa. En conversación con la familia y por decisión del personal facultativo se decidió trasladarle de urgencia al Hospital Clínico de Salamanca.

Sobre las 11:00 horas llegó al hospital Universitario de Salamanca y lo llevaron a urgencias donde estuvo en observación hasta las 20:00 horas momento en el que subió a planta. Hasta aquí el relato que me ha comentado mi hermana porque yo, debido a que desempeño mi trabajo en Málaga, desde que se me avisó no llegué a la habitación hasta las 20:10 horas. Durante todo el viaje estuve escuchando información sobre el coronavirus y por eso al llegar pregunté a mi padre, que estaba con pleno conocimiento, sí le habían practicado la prueba. Él me dijo que sí, que le habían introducido unos pequeños tubos por la nariz. En ese momento me quedé tranquilo porque me dijo que el resultado había sido negativo. Sobre las 22:00 horas, los especialistas que le trataban nos comunican que tras hacer una segunda analítica las enzimas coronarias estaban elevándose y decidieron trasladarle de urgencia a la Unidad de Coronarias porque estaba infartado. Sobre las 23:00 horas mi padre, con todo su conocimiento, firmó una autorización para que al día siguiente se le realizase una intervención conocida como cateterismo.

Aproximadamente a las 09:30 del día 10 lo trasladan para hacer esta intervención que duró aproximadamente tres horas y media horas. Al finalizar la prueba nos dicen que el resultado ha sido favorable, que tenía dos coronarias principales obstruidas y que le pusieron tres Stent. Lo trasladaron de nuevo a la unidad de coronarias. Esta unidad tiene un régimen de visitas diario de 13:00 a 13:30h. y 16:30 a 17:00h. Aquí pudimos comprobar cómo los familiares de otros pacientes entraban y salían sin ninguna medida de precaución: No llevaban guantes, mascarillas, gorro, cubre zapatos, etc.

A las 13:00 horas del día 11, antes de la visita de las 13:00 el cardiólogo de urgencias nos comunica que la neumonía no remitía, que extrañamente mi padre seguía presentando mucha fiebre por lo que habían decidido activar desde la Unidad de Coronarias el “Protocolo de Coronavirus”. A las 22:00 horas nos comunican que el test ha resultado positivo y que si mi padre empeoraba no se le podía reanimar con ningún medio externo. Nos recomiendan sacarlo de la Unidad de Coronarias y trasladarlo a una zona de aislamiento, donde no tienen ningún material externo pulmonar ni cardiaco. A los familiares nos dicen que vayamos a medicina preventiva donde nos comunican que todos los que habíamos tenido contacto con el paciente pasábamos a estar en situación de cuarentena. Horas después tras hablar con mi familia doy autorización por escrito  para que lo lleven a una zona de aislamiento con presión negativa y se le inicie un tratamiento con unos medicamentos experimentales. Mi padre entró en aislamiento sobre las 01:00 de la madrugada del día 13.

A las 5:30 horas del día 14 se nos comunica el fallecimiento y medicina preventiva nos comunica que podemos ir a despedirnos de él en aislamiento, llegando allí sobre las 09:30 con máscaras y guantes para evitar contagios. Se nos dice que lo llevarán a una cámara frigorífica 24 horas y posteriormente se trasladará al cementerio de Candelario para la inhumación.

A las 12:30 horas del día 15 se procede a la inhumación en el cementerio de Candelario. Sólo pudimos ir a despedirle, tras la autorización de medicina preventiva que llevaban el seguimiento de la cuarentena, tres personas: mi hermano, un hermano de mi padre y yo. También acudieron dos hermanos y una hermana de mi padre, bajo su responsabilidad pero siguiendo todas las medidas de seguridad recomendadas por sanidad.

Con este comunicado queremos recalcar que no se ha seguido la trazabilidad del positivo de mi padre. No sabemos en qué momento se contagió. En su casa no porque Candelario no es zona de riesgo y mi padre, a pesar de sus afecciones, llevaba una vida normal; durante el traslado, en el hospital Clínico de Salamanca no lo sabemos pero sí estamos sufriendo la negligencia de no sabemos quién.

El Alcalde de Candelario Pablo Antonio Hernández, sin contrastar la información porque mi padre nunca visitó el Centro Médico de Candelario, ni estaba pasando la cuarentena por coronavirus en su domicilio ya que hasta las 23:00 horas del día 11, estando ya en el hospital, no nos certificaron que era positivo, sin embargo ha emitido un Bando Municipal en el que ordenaba la desinfección del centro médico despertando una alarma social en todo el municipio al afirmar que estaba pasando la cuarentena del coronavirus en casa.

El mismo edil se ha encargado de responder a distintos medios de comunicación como Salamanca 24 Horas, El Norte de Castilla, Salamanca al Día, Noticias de Castilla y León Salamanca y la Cadena Ser sin contrastar cómo se habían producido los hechos y convirtiendo a Andrés Elena Domínguez en un apestado y obviando que ha sido un intachable marido, padre, hermano, cuñado, abuelo y vecino, que ha dedicado su vida a los demás a través de su trabajo en la Guardia Civil pero que en su camino se ha encontrado con este destructor virus que además de acabar con su vida, le ha estigmatizado a él y a todos sus familiares, que estamos, según nos has recomendado las autoridades sanitarias, en auténtica cuarentena.

Con este comunicado exigimos que tanto el Alcalde de Candelario, como los periodistas que han informado sobre el tema hablen con nosotros para conocer la realidad de los acontecimientos. ¿Dónde fue contagiado mi padre? Si se sigue toda la cronología que he contado minuciosamente no se siguieron los protocolos adecuados y mi padre ha fallecido. Nosotros no acusamos a nadie pero sí pedimos, sabiendo que la situación de emergencia que estamos viviendo no es el mejor momento, que nos dejen de estigmatizar porque el contagio se produjo en la cadena de traslado y tratamiento, no en Candelario.

Andrés Elena García