Martes, 29 de septiembre de 2020

Israel contra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: ¿un nuevo capítulo para una larga historia?

Israel sigue siendo un asunto permanentemente pendiente en la agenda. Tras las operaciones en Gaza “Plomo fundido” (2009) y “Margen protector” (2014), el Consejo de DDHH consideró que existían “bases razonables” para creer que Israel había cometido “violaciones, en algunos casos constitutivas de crímenes de guerra”.

Marcos Díaz Prado

Activista por los Derechos Humanos

Israel viene manteniendo una guerra abierta contra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH) desde la aparición de éste en 2006. En su día, se opuso a su constitución junto a los votos negativos de EEUU, Islas Marshall y Palaos. Desde entonces, la oposición al Consejo por parte de Israel se ha venido intensificando, llegado a tachar al CDH de tendencioso, hipócrita y cómplice del terrorismo de Hamás.

Uno de los asuntos que más ha venido crispando a los dirigentes israelíes ha sido el denominado “ítem 7”. Este punto, de carácter permanente, fue creado en el año 2007 con objeto de discutir las reiteradas violaciones de los derechos humanos y lleva el título de Palestina y otros territorios árabes ocupados.

Ante este punto, Israel denunció la decisión del Consejo, alegando ser el único país que cuenta con un punto permanente en su agenda dedicado en exclusiva a estudiar esa precisa situación. Además, acusó al CDH de ignorar de forma reiterada las violaciones cometidas por la Autoridad Palestina y los grupos armados. Sin embargo, no sólo Israel se opuso a la resolución del Consejo. Canadá se opuso también a esta decisión, al igual que el Reino Unido, que vota por costumbre en contra de todas las resoluciones del CDH que se apoyen en el punto número 7 bajo el argumento de que “debilita la credibilidad” de la institución. 

Mientras tanto, el poderoso lobby estadounidense proisraelí AIPAC afirmaba que existía una “continua hostilidad extrema hacia Israel” acusando al Consejo de “dedicar una cantidad de tiempo desorbitada a criticar a Israel”.

Tras estas críticas, EE.UU. se alinearía con la posición israelí y terminaría anunciando su salida del órgano de la ONU en junio de 2018, alegando la “hipocresía” de la institución y sus “prejuicios” contra Israel. A esta presión por parte de EE.UU. se sumaba el lobby proisraelí UN Watch, con sede en Ginebra, que denunciaba el supuesto sesgo antiisraelí tras haber aprobado 80 resoluciones condenando a Israel: “prácticamente la misma cantidad que ha impuesto a todos los demás países juntos” declaraba el grupo de presión.

Poco después Danny Dannon, embajador de Israel ante la ONU,  afirmaba: "El Consejo de Derechos Humanos es desde hace tiempo el enemigo de aquellos que realmente se preocupan por los derechos humanos en todo el mundo". Paralelamente, Benjamin Netanyahu agradecía la decisión de su aliado norteamericano, al que EE.UU. se había referido como “la única democracia verdadera en Oriente Medio".

Israel sigue siendo un asunto permanentemente pendiente en la agenda. Tras las operaciones en Gaza “Plomo fundido” (2009) y “Margen protector” (2014) el Consejo publicó dos informes muy críticos contra Israel. La mayoría de los miembros de la Asamblea del CDH, entre los que se encontraba España, consideró que existían “bases razonables” para creer que Israel había cometido “violaciones, en algunos casos constitutivas de crímenes de guerra”. Más recientemente Israel sería condenado de nuevo por la represión de manifestantes en Gaza y otros territorios ocupados ante las protestas del Gran Retorno en Gaza y que causaron 189 muertos, de entre los cuales 35 eran niños.

Ante estas decisiones del Consejo, Emmanuel Nahshon, portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, señalaba que “daña el derecho de autodefensa de Israel”. Además, ante el voto español añadiría que “es vergonzoso y alienta el terror.” Fuentes de la embajada israelí calificaban el voto español directamente como un “acto hostil”.

Durante los últimos meses del año pasado, la ONU endureció su posición ante los asentamientos en territorios ocupados israelíes. A este respecto, el relator especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados repudió la nueva postura de EE.UU. que, de una manera “preocupante” “valida la ocupación israelí perpetúa”. Michael Lynk, en un comunicado del que se haría eco la propia ONU, señalaba que la situación apuntaba a Israel como un Estado caracterizado por un rígido sistema dual de derechos legales y políticos basado en la etnicidad y la religión. Esto equivaldría a la definición internacional de apartheid”.

Esta situación genera sin duda un clima adverso para la situación de los Derechos Humanos en la región. Estados Unidos ya ha decidido abandonar el Consejo. Mientras tanto, Israel se ha visto recientemente más legitimado y envalentonado, en parte, gracias al apoyo del gobierno de Donald Trump, que reconocía el año pasado la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. Hace unos días Netanyahu ganaba por un margen mínimo las elecciones de su país tras la repetición electoral. Una de sus promesas estrella: la anexión a Israel de parte de Cisjordania. Los Derechos Humanos, pues, siguen siendo una asignatura pendiente en Israel.