Viernes, 28 de febrero de 2020

Hiperconexión digital, ¿nos hace más feliz?

Los juegos y apuestas por internet, así como compartir contenido audivisual a través de la red son conductas muy comunes entre las nuevas genereraciones

Un informe de Deloitte sobre Millenials y generación Z destaca la relación amor-odio que mantienen las nuevas generaciones con la tecnología.

La llamada Generación Z (chicos y chicas nacidos entre 1994-2010) es la más tecnológica de todas, la primera en nacer y crecer en la era digital. Hiperconexión e inmediatez son los atributos que mejor definen a los nativos digitales que se encuentran totalmente expuestos al uso de las tecnologías, al punto de establecer una relación amor-odio con ellas. El estudio de cómo los jóvenes usan la tecnología y cómo perciben su relación con Internet nos muestra hasta qué punto podemos considerar las tecnologías como un producto adictivo y potencialmente dañino para la sociedad.    

Muchas actividades importantes de nuestra vida cotidiana hoy resultan más sencillas de realizar desde un teléfono móvil con acceso a internet, como pagar una factura o gestionar dinero en cuentas bancarias. Hay un sinfín de cosas que se pueden hacer desde el móvil, como compartir contenido audiovisual en Instagram, postear videos en TikTok, descargar alguna aplicación de casino con bono para pasar un buen rato, interactuar con otros usuarios en Twitter o chatear en alguna red social.

Pero ¿nos hace más feliz la hiperconexión digital? No está claro en absoluto. Según el informe de Deloitte publicado en 2019 sobre los dos grupos generacionales más jóvenes (nacidos entre 1981 y 2010), podemos afirmar que la tecnología mejora nuestras vidas en muchos aspectos pero, también nos puede hacer sufrir y la necesidad de despegarse del mundo virtual es cada vez mayor.

Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram… Las redes sociales son usadas por millones de personas en todo el mundo, muchas de ellas pertenecen a la generación Z y a la generación Y (millenials), que son precisamente quienes han visto surgir estas novedosas herramientas. Y sí, muchos de ellos las aman por su gran utilidad pero no es menos cierto que cada vez más personas llegan a sentirse infelices por los efectos negativos que pueden tener y los malos usos que se le puede dar.

El informe de Deloitte expresa que el 71% de los jóvenes se siente positivo o muy positivo con el uso de los teléfonos móviles y redes sociales. Sin embargo, más a fondo podemos encontrar algunos detalles interesantes que muestra una imagen distinta. Por ejemplo, el 64% de los encuestados aseguraron que se sentirían mucho mejor si pudieran reducir el tiempo que le dedican a las redes sociales y en este mismo sentido, hasta un 60% afirmó que se sentirían más felices.

El uso desproporcionado de los dispositivos móviles y las redes sociales pueden hacer que las personas se sientan menos saludables y felices. A ello hay que añadir que un 55% del público objetivo del informe comentó que el daño que hacen las redes sociales es mayor que el bien.

Puede sonar a cliché, pero la adicción a las redes sociales es una realidad y muchas personas que se han acostumbrado a vivir permanentemente conectados al mundo virtual pueden llegar a sentirse ansiosas y desesperadas al no estar conectadas durante un periodo largo de tiempo. De hecho, el informe de Deloitte arroja que un 44% de los encuestados afirma que si no pudiese revisar las redes sociales durante uno o dos días podría hacerles sentir ansiedad.

Los resultados de dicho informe hablan en líneas generales de que si bien muchos consideran que la era digital les concede grandes beneficios al permitirles mantenerse en constante comunicación y realizar distintas actividades de la vida cotidiana, también existe entre ellos una necesidad de desconectarse de forma parcial o total de este mundo, constituyendo así una relación de amor-odio.