Lunes, 21 de septiembre de 2020
Las Arribes al día

Charro 2018, algo más que Juan García

La asociación enológica Cata Añada realiza una nueva cata ciega con Arturo de la Torre como director, en esta ocasión con un vino de la DO Arribes que presenta una relación calidad/precio excelente

Arturo de la Torre, director de la cata de Charro 2018 / FOTOS: JAVIER BRAGADO

La asociación enológica Cata Añada nos presenta esta semana una nueva cata, en esta ocasión con Arturo de la Torre como director y uno de los vinos con los que la Soc. Coop. de Aldeadávila de la Ribera trata de cautivar al público salmantino, tan difícil para darle valor a lo propio. Por tanto, estamos ante un vino nuevo en cuyo interior lleva más que lo que aparece en la etiqueta, por lo que sorprende en su análisis. Charro 2018 tiene de base la variedad Juan García* (85%), pero a la que se ha sumado Bruñal* (15%) y cuatro meses de crianza en barrica.   

Estamos ante un nuevo ‘ensayo’ de la Bodega Arribes del Duero de Aldeadávila, Soc. Coop. inscrita en la DO Arribes, y que ha obtenido un ‘excelente’ en su relación calidad/precio, 89 puntos por 3,50 euros, por lo que tenemos “un vino muy apetecible a un precio especial, pues de este modo la bodega de Aldeadávila pretende facilitar su incorporación al mercado local, en definitiva, una excelente oportunidad para apreciar lo nuestro, un muy buen vino a un precio insuperable.                                                                                                               

La Soc. Coop. Arribes del Duero fue una de las principales impulsoras de la DO Arribes desde su nacimiento a principios de la década de los 90 del siglo pasado. Desde entonces ha ido afianzando los viñedos de esta zona de Las Arribes e innovando con la elaboración de caldos de varietales autóctonas, especialmente Juan García y Bruñal.

CHARRO 2018 Juan García

NOTAS DE CATA

VISTA: Rojo picota, capa media, límpido y brillante.
AROMA: Complejo, cálido, Intenso con un toque a piruleta.
SABOR: Algo astringente y buena caudalia.  
RELACION CALIDAD/PRECIO: 3,50 euros / EXCELENTE
 
PUNTUACION: 89
00-60 DEFECTUOSO
61-70: REGULAR
71-80: CORRECTO.
81-85: BUENO.
86-90: MUY BUENO.
91-95: EXCELENTE.
96-100: EXTRAORDINARIO.

 

VARIEDAD: Juan García 85%, Bruñal 15%.
ELABORACIÓN: criado cuatro meses en barrica.
GRADUACION: 13,00 º %
CONSUMO: Entre  16-18 ºC
MARIDAJE: Jamón ibérico, embutidos, asados, estofados, pates y queso de oveja de las Arribes.
 
Variedad: Juan García*
Concretamente una variedad autóctona minoritaria de entre tantas uvas de las que se sabe muy poco. Una uva escondida en la zona de Arribes del Duero, Salamanca y Zamora y que en Portugal es conocida como Mourisco.

Como tantas historias de uvas olvidadas, la Juan García es víctima de la falta de relevo generacional del campo y es que cada año se abandonan  de viñas viejas de esta variedad.

Quizás porque es una uva complicada en su manejo. Es difícil cogerle el punto a una variedad que pasa de verde a sobre madurada en cuestión de un par de días. En Arribes del Duero tiene la particularidad de crecer sobre suelos graníticos, con una alta proporción de mica y cuarzo. Esta piedra se convierte en espejo natural que refleja la luz del sol y por tanto, alumbra a unos racimos que ya reciben bastante insolación en esta zona. El trabajo minucioso en la viña para equilibrar las cepas es indispensable.

Variedad (Bruñal*)
La variedad bruñal ha sido localizada principalmente en la zona de Arribes del Duero, mayoritariamente en los términos municipales de Corporario y Villarino de los Aires, incluida en el catálago de la DO Arribes en 2019.  Dicha zona geográfica conocida como Arribes del Duero, situada en el oeste de las provincias de Salamanca y Zamora, en Castilla y León, presenta una orografía accidentada, con frecuentes laderas y profundos valles donde se cultiva con dificultad el viñedo y donde ha perdurado hasta la actualidad, asentándose mayoritariamente sobre bancales. La situación geográfica de esta comarca, junto a su carácter orográficamente accidentado y de cultivo costoso, ha provocado que algunos viñedos hayan permanecido relativamente aislados, por lo que se han conservado poblaciones de cepas que constituyen un material vegetal que puede ser de gran interés genético. La mayoría de sus cepas tienen más de 80 años de antigüedad.

 

Historia

Los primeros pobladores en la zona de Las Arribes del Duero fueron los Vettones, a los que se le ha hecho honores en la marca, no podemos olvidarnos de los romanos que son los que comenzaron los bancales para poder trabajar nuestras complicadas tierras.
En el 1870 aparece la filoxera y gran parte de la población emigran hacia Sudamérica. A principios del Siglo XX Las Arribes del Duero se recuperan replantando con injertos americanos.
En la gran mayoría de las casas de Las Arribes del Duero disponían de bodegas subterráneas, en las que los viticultores elaboraban sus vinos, después los vendían en la zona, regidos por una “asociación de medidores”  desplazándose con animales de carga, como los mulos, burros…. que utilizaban también para las labores del campo.

Después se crearon cooperativas vitivinícolas. En el 1992 se comenzaron las andaduras para crear Arribes del Duero, la idea era unificar todas las bodegas en una con modernas instalaciones, no se consiguió la unión pero el resto sí. Los socios vienen de tradición familiar vitivinícola. Después de muchos años de lucha y en parte gracias a esta bodega se crea la Denominación de Origen Arribes.

LA DENOMINACION DE ORIGEN DE ARRIBES

En 1988 se realizan los primeros contactos con la Administración para obtener la Denominación de Origen. Habría que esperar diez años, hasta el 24 de septiembre de 1998, para que fuera otorgado el calificativo “Vino de la Tierra de Arribes del Duero”. Esta Asociación, tras años de esfuerzo, unificaba así dos zonas de tradición vitivinícola localizadas entre Zamora y Salamanca, y vinculadas geográficamente por el recorrido fluvial del Duero. El 27 de julio de 2007 se obtiene la Denominación de Origen Arribes.

Este marchamo de Calidad viene a reconocer la tradición vitivinícola de la comarca, y ello supone la valoración de variedades autóctonas minoritarias y la reactivación de una zona cuya población sigue manteniendo la ilusión por el cultivo de esos viñedos arraigados en bancales, legado histórico de sus antepasados.

El viñedo

Se encuentran situados entre bancales, y paredones, estos permiten “agarrar “la tierra y poderla mantener, en las empinadas laderas. Por esto los suelos son poco profundos  con presencia de granitos y pizarras blandas donde se introducen las raíces de las cepas,  esto produce un perfecto drenaje,  la pizarra acumula la humedad en las épocas de lluvias y la aprovechan las raíces en el verano, soportando sin lluvias incluso en épocas de sequía.  También es un regulador térmico, en los inviernos  permite conservar el calor durante el día y lo va desprendiendo gradualmente  en la noche, atenuando así la bajada de temperaturas  y evitando así las heladas.

Se producen 103 Hectáreas de viñedo. Se hacen controles de maduración en campo para poder comenzar la vendimia de manera manual en el momento óptimo del fruto.

Clima
En esta cuenca del rio Duero encontramos un microclima mediterráneo, los viñedos orientados al “mediodía”, reciben  así una gran luminosidad y mediante las laderas se protegen a las cepas del viento frio.

Dirección de cata: Arturo de la Torre.
Edición y fotografía: Javier Bragado