Jueves, 9 de julio de 2020

“Asociar un estado de ánimo como la tristeza a una fecha es absurdo y ridículo”

La psicóloga María Jesús González advierte de que caer en la trampa de esta nueva invención comercial solo servirá para tapar agujeros emocionales

La psicóloga María Jesús González

¿Qué es eso del Blue Monday? Es probable que esta sea hoy una de las preguntas más habituales coincidiendo con el bombardeo sobre el término de marras y se desenmascare lo que en realidad persigue: una nueva llamada al consumo como forma de marcar el fin del ‘luto’ económico en las casas tras la Navidad, la vuelta al colegio y al trabajo o el pago de nuestras deudas.

Tras ese borrón y cuenta nueva se esconde, sin embargo, un mecanismo perverso que, según advierte la psicóloga María Jesús González, nos empuja a tapar agujeros emocionales refugiándonos en una actitud consumista “que solo nos van a dar un pequeño subidón anímico y que en ocasiones, eso sí, supone la excusa perfecta”.

Comprar algo que ambicionamos aunque no estemos bien de dinero para jugársela al que se supone es el lunes más triste del año. Ahí está la trampa. El método para llegar a esta discutible conclusión se basa en una compleja e ingeniosa fórmula matemática -creada en 2005 para una campaña publicitaria- que combina multitud de variables para que, de un modo u otro, el planteamiento llegue a más gente, dado que todos hemos estado cabizbajos por la falta de dinero, el regreso al trabajo después de las vacaciones o el alejamiento de nuestros seres queridos. Más allá de esa oportuna generalización, no existe evidencia científica que pueda señalar un día concreto en el calendario como el más triste del año pues “el estado de ánimo es absolutamente subjetivo”, explica González, que atesora 25 años de atención diaria a pacientes y tiene muy claro “que todo el mundo tiene sombras, preocupaciones y cosas que cambiar durante todo el año, no más un día concreto”. Por eso considera indignante “que nos obliguen a entristecernos o a alegrarnos a la vez y en una fecha concreta” y que nos predispongan ante fechas especiales como la Navidad, “que no tiene que ser como todo el mundo la marca sino como cada uno la conciba”.

Frente a la estigmatización, a juicio de esta profesional, el Blue Monday sería una jornada muy propicia para que la gente se hiciera preguntas “y valore si, en lugar de añorar las navidades o las vacaciones, podemos aprender a disfrutar del día a día”. Trabajar el momento presente, añade, “que es el único en el que podemos actuar”. Así, como alternativa a la presunta frustración que aparentemente hemos de sentir este tercer lunes, propone emprender “un proceso con metas objetivas y realizables, adaptable a la realidad de cada persona”. “¿Que lo pueden hacer solos?, bien; ¿que no?, pues aquí estamos los psicólogos para adaptar sus metas, regular el nivel de motivación y ver las posibilidades reales de cada individuo sin caer en generalizaciones”, apostilla.

Finalmente, la psicóloga llama a estar atento a todo aquel mensaje con cierto ‘aroma’ publicitario “porque las emociones son un gran recurso para manipular”. Al igual que ella, los publicitas son también conscientes de que la mayoría de la gente atesora mucha inteligencia racional pero poca emocional “y no se cuestiona ciertas cosas porque resulta más sencillo ser gregario y seguir a la masa”.