Martes, 28 de enero de 2020

Gripe y política

¡Cuídense! Esta gripe es seria. La mía creo que ha pasado por la cima hace un par de días, pero ayer lunes, en la bajada, aún me hallaba arrumbado en el sofá y mirando en la tele el acto protocolario de la toma de posesión del nuevo Gobierno.

Hasta prometer el cargo la crítica principal sobre el nonato Gobierno se centraba en el número de ministerios, enorme para algunos por el coste que ello entrañaba, siendo la respuesta más extravagante, aunque quizá hiciera feliz a sus seguidores, la del dirigente de Vox Sr. Ortega Smith, que a la pregunta de ¿qué le parecía el nuevo Gobierno? respondía: “No lo conozco, pero seguro que es malo”. Muy “objetivo”, claro.

Los populares, aunque sin comprometerse a la cortesía de los cien primeros días (Rafael Hernando dixit) y como si se ciñeran a una consigna generalizada, no dejaban de señalar que el “Gobierno era legítimo”. ¡A ver si esa actitud se mantiene!

Lo que piensa el pueblo, al menos la mayoría, que son los que han llevado a Sánchez al Gobierno, quizá le dé igual que este sume veintidós ministros: once miembros y once “miembras” (¡grande Bibiana!) si con ello se hace frente a los grandes problemas que acucian al país. Y podemos añadir, preguntando retóricamente, si no habrá consejo de administración, con asuntos incomparables con los de todo un país, que cuente con una nómina mucho mayor que la de este Gobierno. (No sé, quizá ustedes recordarán mejor que yo aquello de Bankia, que salían tarjetas “black” por todas partes).

Como siempre hemos hecho, por el bien de todos los ciudadanos, aunque estuvieran los presidentes en las Antípodas unos de otros, nuestra actitud en los inicios gubernamentales fue felicitar al presidente y desear le vaya bien, y en este caso particular que se deje ya de hablar de gobierno de coalición o gobierno Sánchez y nos refiramos escuetamente al Gobierno o Gobierno de España.

Lo importante es dejar atrás un gobierno en funciones y la garantía de que, mientras trabajamos, estemos ociosos o nos dediquemos a actividades culturales o sociales, los representantes democráticos estén alerta y nuestros derechos no se vean pisoteados.

Por supuesto, con lo dicho no significa que seamos inconscientes de las dificultades, pues no por alegrarnos de tener un Gobierno estemos soplando una tarta como si con ello los presupuestos y todo lo demás esté solucionado. Solo se ha abierto el camino.

Además, como es justo, también estaremos en esta tribuna, aunque de manera constructiva, para hacernos eco de las equivocaciones.

Ahora, a dejar trabajar y procuren que no les ataque la gripe.