Viernes, 24 de enero de 2020

Sánchez y el betún

Con la Cabalgata, la Lotería del Niño y los Reyes, año tras año, dábamos por finalizado este Ramadán cristiano -no precisamente de ayuno- al que llamamos las Navidades. Pero en el presente año, a esta magia se nos ha añadido la posible investidura de don Pedro Sánchez.

Un “duelo” a dos rounds en el que, habiéndose celebrado el primer asalto, la victoria del aspirante, o sea, Pedro, ha sido insuficiente contra un poder apocalíptico por un solo punto de diferencia (166-165); así, deberán volver a la contienda hoy martes, día 7.

En este segundo round al aspirante le bastaría la victoria, por lo que la repetición del resultado le sería suficiente. Pero el “combate” no está nada claro, ya que seguidores del oponente no disimulan en animar el “tongo” -he ahí la señora Arrimadas chinchando: “¿no existe ningún socialista valiente?”- u otro queriendo cambiar las reglas del juego invocando a las fuerzas armadas -señor Hermann Tertsch.

¡Qué quieren que les diga! Parece un poco exagerado. ¿No creen? A mí me recuerda una anécdota, es verídica, que se produjo en Madrid hace muchos años en una semana de Reyes como ésta.  Le ocurrió a un amigo guineano de piel morena que durante meses anduvo ilusionado con la idea de presentarse en el Ayuntamiento para hacer de Rey Baltasar en la Cabalgata.

-¡Ánimo, el puesto es tuyo! -Le decíamos.

Era lo menos que podíamos hacer los amigos. Y allá que se presentó.

Pero él, a pesar de ser de Guinea, tenía tatuada en el alma nuestras expresiones, y volvió de aquella visita con una gran decepción. No dejaba de decir: “¡la madre que los parió!”, “¡tiene c…!”.

-Pero dinos, ¿qué te ha pasado?

 -Nada, que dicen que Baltasar lo hace mejor un blanco dándole betún, y claro, con el ujier tienen bastante. Esa es la tradición y no van a cambiar.

A mi pobre amigo, reuniendo las condiciones mejor que nadie, ser negro no le valía ni para hacer de negro.

Y como servidor les hablaba al comienzo de este artículo del “púgil” Sánchez y su combate, la anterior anécdota tiene una cierta similitud.

Sánchez posiblemente sea más moderado que nadie en la pegada y encaje los golpes con elegancia y progresando adecuadamente, con lo que el vencedor debería ser él -así lo dicen las apuestas o los votos-, pero quién asegura que no le unten de “betún” a cualquiera de sus ayudantes y que cambie el sentido de la victoria. No lo creemos como dignos demócratas, pero de todos es conocido que en el pasado fue posible.

Hoy, sobre las 14.00 horas, sabremos el resultado. Si pueden, no se lo pierdan.