Viernes, 18 de septiembre de 2020

Supercopa en Arabia Saudí, deporte y derechos humanos

"Este régimen patriarcal pretende con pequeños gestos blanquear su deteriorada imagen, gestos como el de permitir a las mujeres conducir o que puedan  entrar a los campos de futbol2

Juan L. Hernández

Activista por los derechos humanos

El próximo 8 de enero se celebrará en Arabia Saudí la Supercopa de España, país donde se enfrentarán 4 equipos españoles: Barcelona, Atlético de Madrid, Valencia y Real Madrid. Las críticas que ha recibido la Real Federación Española de Futbol por tal decisión, en especial por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos como es el caso de Amnistía Internacional, han sido numerosas. Ahora bien, el negocio es redondo: el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, asegura que se ingresarán unos 40 millones de euros por temporada a lo largo de los tres próximos años, período en el que se pretende seguir con este evento deportivo. Arabia Saudí es un país donde las denuncias por violaciones de los derechos humanos y por la falta de  libertad de expresión son constantes. Amnistía Internacional, entre otras organizaciones, envió una carta al presidente de la RFEF para que reconsiderase la idea de celebrar dicho evento deportivo pero de nada ha servido porque después de algunas dudas iniciales, al final se tomó la decisión seguir adelante.

 

Amnistía Internacional, en un comunicado, ha explicado que “Arabia Saudí lleva más de cuatro años bombardeando Yemen, un conflicto que ha causado la muerte de más de 100.000 personas”, de las cuales 7.000 son civiles muertos y 10.000, heridos. Y alrededor de 2 millones de personas han visto destruidos sus hogares aparte de que más de dos tercios de los habitantes de Yemen precisan de ayuda humanitaria. Arabia Saudí, también según la organización defensora de los derechos humanos, “es uno de los que más ejecuciones lleva a cabo, muchas de ellas por decapitación pública”, “decenas de activistas y defensores de derechos humanos están detenidos y encarcelados por ejercer su derecho a la libertad de expresión” y “algunos, como el periodista Jamal Khashoggi, han pagado un alto precio: su vida”.

¿No es un contrasentido que Luis Rubiales afirme cuando habla del papel de la mujer en el deporte ”la mujer, junto a la buena gobernanza, la modernización y la transparencia constituyen un pilar fundamental en el trabajo de la Federación” y posteriormente no le suponga ningún problema el llevar la Supercopa de España a un país donde constantemente son pisoteados y menospreciados los derechos de las mujeres, que no pueden casarse, trabajar o estudiar sin el permiso de un hombre? Apenas ha transcurrido un año cuando, por fin en pleno siglo XXI, con un decreto emitido por el rey Salman Bin Abdelaziz, se ha abolido el veto impuesto a las conductoras (rechazado tradicionalmente por la mayoría del estamento religioso, que esgrimía razones religiosas y morales) permitiendo que las  mujeres puedan conducir sin limitaciones.

No deja de ser sorprendente la sentencia dictada contra los acusados del asesinato en el consulado de Arabia Saudí en Estambul del periodista crítico con el régimen Jamal Khashoggi, autoexiliado en Estados Unidos en octubre de 2018. Las autoridades saudíes, después de múltiples controversias, terminaron reconociendo su muerte pero nunca se aclaró qué pasó con su cuerpo pues nunca fue encontrado. Esta sentencia ha condenando a muerte a cinco hombres y a penas de cárcel a otros tres, pero sin embargo exonera al asesor del príncipe heredero y gobernante de hecho Mohamed Bin Salmán. La sentencia ha sido criticada y calificada como “antítesis de la justicia” por la relatora de la ONU para las ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, quien en su investigación responsabilizó al príncipe heredero del asesinato y desaparición del periodista. Reporteros Sin Fronteras se ha sumado a la crítica  considerando la sentencia como una burla a la justicia.

Este régimen patriarcal pretende con pequeños gestos blanquear su deteriorada imagen, gestos como el de permitir a las mujeres conducir o que puedan  entrar a los campos de futbol (eso sí, en zonas acotadas exclusivamente para ellas, las denominadas “zonas familiares” y sin contacto con los hombres). A pesar de todo lo expuesto, España mantiene unas relaciones muy estrechas con Arabia Saudí, país con un régimen que consiente actitudes y conductas que nos retrotraen a épocas medievales en pleno siglo XXI. Pero también es especialmente significativa la venta de material militar de España proporciona a este país. España es uno de los países que más armamento  les vende ya que se han exportado nada menos que 1.100 millones de euros en el período 2015 y 2018. Por lo tanto no nos queda más opción de preguntarnos, ¿por qué nuestros gobiernos y nuestro Jefe de Estado se dedican a tener tan excelentes relaciones políticas, comerciales y ahora tenemos que incluir también las deportivas con quienes desprecian tan flagrantemente los derechos humanos de muchos de sus ciudadanas y ciudadanos? Esta es la gran pregunta a la que aun no se nos proporciona una respuesta satisfactoria.