Miércoles, 12 de agosto de 2020

Un poema del portugués Artur Coimbra

 

Artur Coimbra leyendo en el Jardín del Palacio (Castelo Branco, 18 de octubre. Foto de Beira Baixa TV)

 

Leopoldo Rodrigues, presidente de la Junta de Freguesia de Castelo Branco, y Luís Correia, presidente de la Câmara Municipal de Castelo Branco, estuvieron presentes y alentaron el I Encuentro  “ROIZ - Encontro de Música e Poesia Luso-Hispano- Americano”, celebrado en la ciudad lusitana de Castelo Branco entre el 18 y el 19 de octubre pasado.  Allí, en dicho homenaje al poeta Joao Roiz de Castelo Branco (c. 1450 – c. 1515), conocí al poeta Artur Ferreira Coimbra, quien vino desde Fafe, en el norte de Portugal.  Ahora traduzco el poema que entonces leyó.

 

QUERO ESCREVER DE CASTELO BRANCO, MILENAR HORIZONTE

 

Quero escrever de Castelo Branco, milenar horizonte

A luz bordada entre a história, a guitarra e a fonteira

A ânsia de subir às torres altaneiras, degrau a degrau

Bater à porta lá no cimo e pensar se é o paraíso ou o céu

Que acolhe esta alma descrente e ansiosa do eterno

Uma alma que se despe aos apelos da natureza e da memória

Que sacode as sombras a chuva o nevoeiro para longe

Que ama o Verão com divinos cantares dos grilos e das rolas

Conhece das palavras apenas o poema e o amor e o infinito

Creio sinceramente na vida que à minha volta cresce

E floresce e abraça o que é belo e simples e primordial

Seja uma papoila deserta ou um quente aperto de mão

A poesia de Roiz, de Salvado, dos doces jardins do Paço

 

De Castelo Branco, que meus olhos bebem até ao mar da língua

Amo o que afaga a terra nos acordes do mais doce coração

Enquanto a saudade vem, ou mais um beijo, outro sol, a última voz…

 

Foto de Beira Baixa TV

 

 

QUIERO ESCRIBIR DE CASTELO BRANCO, MILENARIO HORIZONTE

 

Quiero escribir de Castelo Branco, milenario horizonte

La luz bordada entre la historia, la guitarra y la frontera

El anhelo de subir a las torres altanera, pelsaño a peldaño

Tocar a la puerta allá arriba y pensar si es el paraíso o el cielo

Que acoge esta alma descreída y ansiosa de lo eterno

Una alma que se desnuda al llamado de la naturaleza y la memoria

Que sacude las sombras a la lluvia o niebla para lejos

Que ama el verano con divinos cánticos de grillos y tórtolas

Conoce de las palabras solamente el poema es el amor y el infinito

Creo sinceramente en la vida que a la mía vuelve eleva

Y florece y abraza lo que es bello y simple y primordial

Sea una amapola solitaria o un cálido apretón de mano

La poesía de Roiz, de salvado, de los dulces hardines de Palacio

 

De Castelo Branco, que mis ojos beben hasta el mar de la lengua

Amo lo que acaricia la tierra en los acordes del más dulce corazón

Mientras la saudade viene, o también un beso, otro sol, la última voz…

 

Traducción de A. P. Alencart