Sábado, 14 de diciembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

La llamamos Rebeca

Intervención íntegra de Abel Atalanta en el acto literario-musical de presentación del libro ‘Como los hijos de Atticus’ de Rebeca Jerez

Rebeca responde a ese hombre que somos todos, el que se hace preguntas que no puede responder, y es que para ella todo se muestra diáfano.

Pues Rebeca contesta al sentido de la vida con la propia vida, con el inagotable movimiento, con la llamarada que subyace bajo el cotidiano acontecer.

 

Porque si Rebeca para, se muere.

Porque si Rebeca calla, la proyección se detiene.

Porque si Rebeca no ríe, su mundo, nuestro mundo, no gira.

 

Es para Rebeca el existir un grito de afirmación

El ser un hacer

El hacer un compartir

El ser como voluntad

El ser como acción.

 

Contaba aquello tan certero Unamuno de que sin lucha no hay vida, mas la de Rebeca no es una lucha triste, oscura y badía.

Su pelea es vida, luz y llamada.

 

Y siempre,

Siempre al fondo del pasillo

Al otro lado de la realidad granítica

Siempre bajo las faldillas del prejuicio

Oculta en la entretela de su corazón

El secreto de su fuerza y su risa: la palabra.

 

Se me permita la irreverencia de tirar de esa maravilla filosófico-literaria que es el comienzo del Evangelio de San Juan: la palabra estaba con Dios y la palabra era Dios.

Me pregunto yo ahora si Rebeca fue antes o después de su palabra, o si, en fin, su palabra es Rebeca o cabe Rebeca sin palabra.

 

Palabra

Palabra que es proyectil contra la condescendencia y el sopor

Palabra que es salmón río arriba

Fugaces destellos de luz bajo el torrente abrumador

 

Porque Rebeca-palabra o la palabra de Rebeca responde a esas preguntas que el hombre consciente de su fin, rumia en soledad.

Ella vislumbra claro el rumbo y el destino, y lo persigue sin descanso y sin tardar.

Y responde con su ser,

Modos de vida y luz.

 

Nerviosa lagartija al sol recorriendo el muro de la muerte anunciada, la física y la de la tierra que ama, rastreando cada griega y ojo de aguja, para advertir, puño en alto, a todo aquel que le sostiene la mirada que, sin embargo, todo es posible.

Que todo es posible desde el desmedido y blindado amor a los suyos y a su tierra, a los suyos en su tierra; porque ella no quiere ir más lejos, porque quiere seguir siendo aquí, no aceptar la asumida condena de que somos los últimos, a los que nos toca cerrar la puerta del futuro.

 

Porque Rebeca es respuesta y propuesta al borde de la oscuridad.

Porque Rebeca no acepta más que ser un durante

Ni le vale un antes

Ni le vale un después

Porque la respuesta es ahora

Y todo lo demás está a dos millas de la eternidad.

 

Este libro es su palabra

Su manual de instrucciones

Su plano de orientación.

Si este libro tiene fuerza es porque esta tan lleno de Rebeca

Que casi casi es nuestra Rebeca,

La que nos sorprende cada día

Dos instantes antes de que se apague el eco de su carcajada desbocada.

www.abelatalanta.blogspot.com