Domingo, 8 de diciembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El Seminario se reivindica como “foco de luz y esperanza en esta tierra tan alejada”

El Arzobispo de la Seu d’Urgell y Co-Príncipe de Andorra, Joan-Enric Vives, pronunció la conferencia de clausura

A lo largo de la jornada del viernes se desarrolló en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal de Ciudad Rodrigo la última jornada del Congreso Duc in Altum convocado por el Seminario Diocesano San Cayetano para repasar su pasado, analizar su presente y mirar al futuro coincidiendo con la celebración de sus 250 años de vida (que se cumplieron el pasado martes).

Esta jornada final comenzó con la intervención del administrador del Seminario, Rafael Caño, quién habló del Internado San Cayetano que tuvo la institución activo durante 38 años, de 1967 hasta el curso 2004-2005, pasando por el mismo 1.207 niños y jóvenes. A continuación, tomó la palabra el director de la Casa Sacerdotal, Prudencio Manchado Vicente, quién precisamente relató la historia de este servicio que se presta a sacerdotes mayores, a familiares y a personas que hayan trabajado en parroquias (se creó en 1988 y está ubicada en la segunda planta del Seminario). El primer bloque de la jornada lo cerró la directora de Cáritas, Maribel Yugueros, quién habló del Seminario como “Casa de la Iglesia que peregrina en Ciudad Rodrigo”.

Tras un parón, el siguiente en intervenir fue el Obispo de Teruel y Albarracín, Antonio Gómez Cantero, quién habló del modelo educativo y la identidad del Seminario San Cayetano en medio de la cultura actual. Desde su punto de vista, son necesarias “mucha creatividad, mucha Palabra de Dios y mucha innovación” en un tiempo donde “la sociedad tiene que buscar una nueva estructura”, porque “la sociedad se ha fragmentado, y cada tabla es una república”, “y ahí la Iglesia tiene que predicar”, al igual que hizo en África. Asimismo, en torno a los jóvenes, Antonio Gómez habló de la ‘Generación Donut’, porque son suaves, azucarados, “pero sin centro”.

 

Para cerrar la mañana (que acabó más pronto de lo inicialmente previsto para asistir a la lectura del manifiesto contra la Despoblación por parte de Vicente del Bosque), concluyó con una mesa redonda en la que intervinieron Javier Pérez Oliva, antiguo alumno y formador del Seminario; José Juan Domínguez Martín, subdirector de Bachillerato del Colegio Santa María la Blanca; y Daniel Mielgo Barreña, antiguo alumno y emprendedor.

El bloque final, en la tarde del viernes, constó de dos partes. En primer lugar, intervino el rector del Seminario, Anselmo Matilla, quién presentó una serie de conclusiones del Congreso, como que el Seminario “no debe renunciar a su esencia, su identidad”, que es su vocación cristiana y sacerdotal, aunque “debe continuar estando presente, y de forma activa, en la vida social y cultural de Ciudad Rodrigo y la comarca”, colaborando con instituciones públicas. Asimismo, reivindicó que el Seminario “debe seguir siendo foco de luz y esperanza en esta tierra tan alejada”.

Para cerrar su intervención, hizo un decálogo de agradecimientos a Dios, la Diócesis, el Ayuntamiento, la Diputación, Unicaja, Setel, a los ponentes, los congresistas, el personal del Teatro y a los voluntarios, pidiendo un gran aplauso para todos ellos. En palabras de Anselmo Matilla, “el esfuerzo ha merecido la pena y mucho”, concluyendo que “Duc in Altum: Seminario y Diócesis merecen la pena”.

A continuación, y a modo de conferencia de clausura, tomó la palabra el Arzobispo de la Seu d’Urgell y Co-Príncipe de Andorra,  Joan-Enric Vives, quién es presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades. En su intervención, reflexionó sobre el modelo de sacerdote hoy según el magisterio del Papa Francisco. Las últimas palabras en el Teatro las pronunciaron Manuel Peláez y Jesús García Burillo.