Domingo, 8 de diciembre de 2019

Bajo pluma de mujer, mujeres que escriben a Miguel de Unamuno

En el edificio histórico de la Universidad de Salamanca, se presentó este trabajo que nos ofrece un recorrido por las cartas de mujeres que se dirigieron al rector

Presentación de este trabajo con Encarna Pérez, subdelegada del Gobierno; Maribel R. Fidalgo, profesora; Adriana Paíno, investigadora; Josefina Cuesta, catedrática emérita; y Ana Chaguaceda, directora de la Casa Museo Unamuno

         Inacabable Unamuno, reconoce entre risas el Doctor Pablo de Unamuno, nieto del rector afincado en Salamanca cuya pasión por el género epistolar fue de sobra conocido en su época. Inagotable Unamuno para aquellos, investigadores y legos en materia literaria e histórica, que se aproximan a una figura siempre necesaria y ahora, gracias a la película de Amenábar, de plena actualidad si es que lo ha dejado de ser alguna vez.

         Insólito Unamuno, porque gracias a la Fundación Rafael de Unamuno, que privilegia el acercamiento a los temas de quien fuera rector de la universidad salmantina, un grupo de investigadoras han trabajado su infinito epistolario para estudiar la correspondencia intercambiada con mujeres de la época, conocidas y anónimas, que se dirigieron a Unamuno para reiterarle su admiración, su consejo y diversas peticiones.

         Un trabajo divulgativo enmarcado dentro de la semana de la ciencia, porque bien afirma la profesora Maribel R. Fidalgo en las ciencias humanísticas y sociales, falta una reivindicación seria y rigurosa de lo que es el quehacer científico, y más aquel que, no solo termina en artículos y libros alejados de la divulgación, sino que quiere ofrecerse a la sociedad para mostrar los resultados de una investigación seria que, a la vez, tiene el propósito de ser cercana y ofrecerse de forma sencilla y novedosa. Y nada mejor para hacerlo que recurrir a un formato audiovisual que, en este caso, gracias a una exposición, a un documental y a una experiencia de realidad virtual, tiene mucho atractivo para el público. Un público al que se dirige con reconocimiento la subdelegada del Gobierno, Encarna Pérez Álvarez, y al que ha dedicado su tarea investigadora y divulgativa, Adriana Paíno Ambrosio, quienes junto con la profesora Maribel R. Fidalgo y la catedrática emérita Josefina Cuesta, presentan, desde el entusiasmo y la entrega, el proyecto.

         Trabajo de investigación que, según la profesora Josefina Cuesta, se centra en las cartas que mujeres cultas y de más baja extracción social –en una época en la que pocas sabían leer y escribir- pero dotadas de una gran inteligencia natural, se dirigían a Unamuno para reiterarle su admiración, pedirle algún favor, consultarle aspectos relativos a la traducción de sus libros a diversas lenguas, o, sencillamente, discutirle el final de sus novelas. Cartas con encabezamientos diversos “Distinguido señor, querido amigo, muy admirado señor…” que nos muestran, ese nuevo aspecto situado entre lo público y lo privado que constituye ahora un ejercicio de análisis. No se trata del epistolario intercambiado con personalidades de la época como Colombine, María de Maeztu, Concha Espina o las aclamadas actrices que se ocuparon de las obras unamunianas, sino de mujeres anónimas, algunas de ellas de muy baja extracción social, que se dirigen respetuosamente al rector, en ocasiones, reitero, para cuestionarle el final de sus novelas, sobre todo de La tía Tula, y que nos muestran un mundo en el que la mujer, empieza a ser un agente de cambio capaz de expresarse con una voz valiente y nueva.

         Época en la que la mujer aprendía en su breve experiencia escolar a escribir cartas. Época en la que se pone de moda, como en la actualidad, la escritura de cartas y el intercambio de postales con autógrafos de personalidades que accedían a responder a un movimiento denominado “postalismo” y que acaba agotando al rector, muy dado a la escritura epistolar. Una escritura, que según la Directora de la Casa Museo Unamuno, Ana Chaguaceda, espacio que tiene la misión de custodiar el legado –generosamente cedido por la familia a la Universidad de Salamanca- del rector, así como divulgar e invitar a los investigadores a seguir buceando en la herencia inagotable de la obra unamuniana. Cartas que se guardan en la casa, en un número enorme y que suponen una visión completa de la época y las preocupaciones de un hombre que, sin visitar Hispanoamérica, y sin salir de Salamanca, tenía un contacto directo con el mundo a través de la palabra escrita. Palabra que, en ocasiones, tenía pluma de mujer y preocupaciones que nos presentan a un rector mucho más cerca de las posiciones feministas de lo que él mismo consignaba en sus escritos sobre el tema.

         Un trabajo, en definitiva, que nos devuelve a la plena actualidad de un personaje que abarca y explica una época. Desde la caligrafía cuidada de la mujer culta –insólita en sus tiempos, pero ya pujante- a la frescura inteligente, viva, cercana de la mujer más popular que se atreve a empuñar la pluma para escribir al hombre prestigioso. Un trabajo de rigor, reconocimiento, originalidad y enorme belleza presentado de forma muy asequible y atractiva para un público que podrá visitar gracias a las nuevas tecnologías, esa Casa Museo donde, como bien afirma Ana Chaguaceda, se respira Unamuno. Como se ha respirado en este acto de presentación que, confiemos siga mostrándonos una verdad cercana y viva que se guarda entre las líneas de un epistolario siempre vivo, voz que se alza sobre la página manuscrita… Mi muy querido señor… valgan estas palabras que me atrevo a escribirle…        

Charo Alonso.