Domingo, 8 de diciembre de 2019
Las Arribes al día

De montería en las Arribes del Duero

Los fines de semana anteriores al inicio de la caza menor, la Asociación de Cazadores de Villarino de los Aires celebraba varias cacerías con desigual resultado

Participantes en la montería de los Piconitos / FOTOS: CORRAL

Días atrás acompañamos a los socios del club de cazadores de Villarino de los Aires en las monterías organizadas al jabalí en este término municipal del Parque Natural Arribes del Duero, cacerías que son ya parte del calendario habitual de caza de esta asociación y que congregan a aficionados de distintos municipios de la provincia, e incluso de la vecina Zamora y de Portugal.

En total, dos fines de semana intensos tras los jabalíes, aunque sin demasiado suerte, pues suele ser habitual que en el inicio de la temporada de cochinos estos se encuentren en zonas de mayor altitud y fáciles de recorrer en busca de bellota. Pero a falta de guarros, los corzos alegraron la vista y los zorros se dejaron tirar.

Después de la mancha del Teso de San Cristóbal el domingo antes, los días 18 y 19 de octubre se montearían las manchas de La Mata y Los Piconitos, respectivamente, dos buenas monterías si nos atenemos a los resultados de otros años. La última porque se había visto huella reciente en el camino de Ambasaguas de al menos una piara de cochinos; y la primera porque siempre por esta época, al estar en una zona de mayor altitud y salpicada de viñedos, los jabalíes casi nunca fallan, como así sucedió.

Hasta 29 puestos autorizados para cerrar cada una de las manchas, y dos rehalas para montear un terreno de escobas y barceos en La Mata, y escobas, piornos y zarzales en Los Piconitos. La hora de junta era a las nueve de la mañana, últimas indicaciones de los postores y organización de las armadas antes del sorteo de puestos. A las diez y media de la mañana se escuchaban las primeras ladras.

En La Mata, mañana con el cielo encapotado y fuerte viento racheado del sur, por lo que la armada del Gargallón no era la mejor postura, pero es una de las salidas naturales de los cochinos, que buscan el campo abierto de la meseta, así que era necesario cubrirla. Manolo y Jesusín hacían de rehaleros y entraban desde el camino del Pilo, en el oeste, dirección La Mata para llegar a la altura del Cebadal.

Varios zorros alegraban el oído por los disparos y anticipaban la entrada de guarros minutos después. Finalmente, Vicente Pascual se quedaba con una buena marrana de una piara con varios cochinos más pequeños. También se vio un guarro grande y que llevó ‘música’, pero del que nunca más se supo.

Montería en Los Piconitos

La mañana amenazaba lluvia, aunque al final respetó sin más que un pequeño ‘sirimiri’. En esta ocasión el viento soplaba del oeste, desde Portugal, por lo que la dirección era la idónea para los 22 puestos que cerraban la mancha desde debajo de la Faya siguiendo el camino de La Malena hasta la altura del Teso del Arenal para bajar a Peña Corneja en el Duero.

Alonso Zambrano ponía los perros con otra rehala de La Fregeneda, que se introducían en la mancha por debajo de La Rachita. ‘El plan’ no era malo, pero los jabalíes no estaban en la mancha a pesar de las hozaduras en las cunetas del camino a Ambasaguas. Seguramente paraban al otro lado del camino, en la zona del regato de Zarapallas, así que solo algún zorro se llevaría el susto, dándose por concluidas las primeras cacerías al jabalí de la temporada y a la espera del inicio de la caza menor el pasado 27 de octubre.           

Para concluir ambas jornadas tras los jabalíes en Villarino, comida en la sede de la Asociación de Cazadores de Villarino, colectivo con 41 años de antigüedad cumplidos. Parrillada con panceta, costilla, cabecero y chorizo, además de minutos de amistad y recuerdos.      

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