Viernes, 22 de noviembre de 2019

El libro de primicias de Laura García de Lucas

 

Laura García de Lucas leyendo en el Instituto Fray Luis de León, el miércoles 16 de octubre

 

Entre los actos programados en el programa general del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, el pasado 15 de octubre se celebró la ceremonia de entrega del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, convocado por Tiberíades, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos, con el apoyo de la  Sociedad Bíblica de España y la Fundación RZ para el diálogo entre fe y cultura. En dicho acto se hizo entrega a la poeta abulense Laura García de Lucas, ganadora del premio, de la dotación económica del mismo, del cuadro ‘Rey David’ del pintor Miguel Elías y del libro ‘Vasija – Bilha’ en edición bilingüe y publicado bajo el sello de la Sociedad Bíblica. Aquí dejo conocer el pórtico que escribí para el poemario.

 

Portada del poemario con pintura original de Miguel Elías

 

El libro de primicias de Laura García de Lucas

 

I.

 

Este no es un libro de alabanzas empobrecidas por la inercia de oraciones altisonantes, sino más bien el verdadero recipiente de un proceso de condensación de la Palabra, una obra pulida desde las crestas del silencio: con paciencia, Laura García de Lucas (Ávila, 1983) ha horadado grandes conchas para luego ofrecernos pequeñas perlas que, si sabemos diluirlas en el Vino esencial, pueden servir como antídoto para estos raídos tiempos donde el espíritu flaquea hasta helarse en la intemperie. De esta forma, alejados los temores por la certeza del Misterio, es posible que nadie nos diga:

 

balas como el cordero

la noche de la víspera

 

II.

 

En ‘Vasija’ hay Poesía sin incienso, pues en su selecto oasis de versos se ha desechado toda argamasa que aumente el peso del ruido o el ropaje ostentoso del texto: en ‘Vasija’ hay una certera intuición colmada y un entrañamiento profundo en los libros del Libro. Tras las afloradas citas que acompañan a buen número de piezas, las cuales van desde Génesis hasta Apocalipsis, pasando por Job, Juan, Levítico, Reyes, Cantar de los Cantares, Jeremías, Deuteronomio, Jueces, Salmos o Isaías, para cualquier lector de la Biblia también resultan evidentes muchos otros pasajes que han sido revividos con nueva luz, con esa sencilla e incesante lumbre que nos trae la poeta abulense. En tal sentido, ella sigue los postulados de nuestro grande León Felipe: “Me gusta desmoronar esas costras que han ido poniendo en los poemas bíblicos la rutina milenaria y la exégesis ortodoxa de los pulpitos para que las esencias divinas y eternas se muevan otra vez con libertad. Después de todo, digo otra vez que estoy en mi casa. El poeta, al volver a la Biblia, no hace más que regresar a su antigua palabra…”.

 

Así lo entiende Laura:

 

Como quien tapa

la boca de un cántaro

así has cubierto las letras

ignoras que la palabra

aún sin ser llamada está

y condena y protege

como una nómina al cuello

 

Miguel Elías entregando el cuadro ‘Rey David’ a Laura garcía de Lucas. Sentados, Leocádia Regalo y Andy Wichkam

 

III.

 

Un ejemplo de lo aseverado puede constatarse en el número de versos del libro, 490,  los cuales encajan con Mateo 18,22 y la cantidad de veces que el Amado galileo aconseja nuestro perdón hacia el hermano que nos infiere un daño: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Así, desde la propia estructura, Laura García de Lucas, moldea la vasija donde va colocando, en delicada rampa, unos versos que logran sobrevivir por ámbitos exhaustos, carentes del agua salvífica y purificadora. Pero así como el Amado galileo, quien tampoco pudo llevar al Gólgota ninguna gota de agua, así nuestra poeta culmina su travesía anunciando que la vasija va llenándose porque “Llueve con la ternura de los corderos sobre las/ pieles nuevas la lengua la redondez imperfecta de/ las gotas estallan en gritos de trompeta…”.

 

 

IV.

 

Estamos, en definitiva, ante un libro de primicias. No es usual encontrarnos con  ‘descubrimientos’ como este, derivado de la concesión del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana. Sin ninguna obra previa ni poemas circulando por redes o revistas, esta poeta refleja una lograda madurez, obtenida tras muchos silencios y prolongados tanteos al cálido vientre del Verbo. Mérito para ella, alzarse con el reconocimiento entre otros 213 trabajos presentados, muchos ellos por autores de prestigio; mérito del jurado, por valorar estrictamente el magma de esta poesía original, entendida así porque ha sabido adentrarse en los orígenes, en la fabulosa matriz poética de la Biblia.

 

V.

 

Completa el premio la traducción de ‘Vasija’ al idioma de Camões. En esta edición bilingüe tienen el acertado trasvase realizado por la poeta y profesora Leocádia Regalo, quien desde Coimbra quiso sumar su aporte para dar mayor lustre a un galardón llamado a ser referencia iberoamericana en cuanto a las propuestas líricas que orbiten en torno a lo sagrado. Y lo mismo sucede con el pintor Miguel Elías, amigo-hermano que ha puesto su arte al servicio del Premio Rey David, dando así imagen a la portada del libro y una obra original para la poeta ganadora.

Septiembre y en Tejares (2019)

Alfredo Pérez Alencart

Fotografías de Jacqueline Alencar

Miguel Elías, Andy Wichkam, Alfredo Pérez Alencart, Laura García de Lucas y Luis Fajardo