Miércoles, 28 de octubre de 2020

Antonio Costa Gómez publica la novela ‘La casa que se tragó el otoño’

El escritor gallego, colaborador de SALAMANCA AL DÍA, plantea la comunicación, la búsqueda de plenitud y la literatura como intensificación de la vida
Antonio Costa Gómez

El escritor gallego Antonio Costa Gómez publica la novela ‘La casa que se tragó el otoño’, en Europa Ediciones. El libro plantea la comunicación, la búsqueda de plenitud y la literatura como intensificación de la vida. Un escritor español y una fotógrafa colombiana (Circe o Melusina)  pasan un mes en un apartamento en Buenos Aires. Buscan la intensidad de la vida, tratan de meter una infinitud de experiencias en ese mes.

Buscan la vibración  en las calles literarias de Buenos Aires, también en las de Valparaíso o Montevideo. Viven las sombras de Sábato, persiguen a otros personajes por todas partes, indagan en la Divina Comedia de Dante petrificada en un edificio de la Avenida Mayo.

En Tigre, una Venecia salvaje en el delta del Paraná, encuentran una casa ahogada por la vegetación otoñal, la llaman “la casa que se tragó el otoño”, sueñan que se transfiguran en ella. En una escapada a Patagonia quieren encontrar  en la soledad del fin del mundo  la esencia de la vida, buscan el anillo escondido en un huevo, como dice una leyenda yamana.  La esencia del libro está en la frase que figura como epígrafe: “Me tocó con dedos de Melusina, fue la caricia más leve y desesperanzada de un ser para entrar en otro ser”. El libro lleva una carta de Ernesto Sábato, con quien el escritor se escribió durante un tiempo.

Antonio Costa Gómez 

Antonio Costa Gómez  es licenciado en Filología Hispánica y en Historia del Arte. Fue finalista de los principales premios españoles, apareció en antologías y colaboró en muchas publicaciones. Ya ha publicado bastantes libros. En ‘Las campanas’ suenan al mismo tiempo todas las campanas de Compostela para despertar a la gente. En ‘El maestro de Compostela’ un escultor del siglo XII busca la vitalidad infinita en los comienzos del gótico. En ‘La calma apasionado’ el emperador Adriano busca algo que no perezca entre recuerdos y obras de arte en su villa fantasiosa de Tívoli.