Lunes, 14 de octubre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El trabajo transfronterizo de extinción de incendios se pone a punto en la zona de las Serradillas

Efectivos de España y Portugal se dieron cita en un gran simulacro de incendio forestal

En pleno desarrollo del simulacro | Fotos Adrián M.Pastor

Como tantas veces ha ocurrido en los últimos años, la zona de las Serradillas se vio alterada en la mañana del jueves por las llamas, y más concretamente, por llamas provocadas por el ser humano, pero esta vez todo fue muy diferente a lo habitual: por una vez, estaban bajo control, y tenían un ‘buen fin’: mejorar la coordinación a la hora de actuar ante un incendio forestal, sobre todo si se ven implicados medios pertenecientes a diversas administraciones.

Este macrosimulacro de incendio (desarrollado en ese lugar por la cercanía de la base de El Maíllo) ha formado parte del proyecto europeo de cooperación transfronteriza denominado Asistencia Recíproca Interregional en emergencias y riesgos transfronterizos (ARIEM+), que tiene como objetivo “mejorar la coordinación y hermanar los países miembros de la Unión Europea que hacen frontera”, según explicó antes de empezar el simulacro Teresa Mompín, jefa de Área de Extinción de Incendios Forestales de la Junta de Castilla y León.

Dentro de ese proyecto ARIEM+ dedicado a las emergencias en general (cuyo socio principal es la Agencia Gallega), la parte relativa a los incendios forestales recae en la Junta de Castilla y León. Asimismo se cuenta con socios de Portugal, como la Guarda Nacional Republicana (que tiene un cuerpo similar a la Unidad Militar de Emergencias), que estuvo presente en la mañana del jueves en la zona de las Serradillas.

Según explicó Teresa Mompín, el simulacro hecho en la mañana del jueves tenía dos grandes objetivos. En primer lugar, al tratarse de un proyecto de cooperación europea, “conocernos las instituciones de los países de la Unión, para ponernos cara y aprender de las potencias de cada uno y explotarlas”, recordando que los incendios forestales son una de las emergencias forestales más frecuentes “y no entienden de fronteras”, de tal modo que frecuentemente tienen que trabajar con Extremadura y Portugal.

Mientras, como segundo objetivo, se aprovechó para “generar una forma de trabajo en el terreno”, después de que en los últimos años hayan visto que “tenemos capacidad de mejora en la coordinación, la sectorización de las comunicaciones y los medios en el terreno”. Según Teresa Mompín, la clave es que “haya coordinación en las zonas desde la fase incipiente de los incendios, sectorizando mandos y comunicaciones”, de tal modo que así no se colapsen las comunicaciones, y “que haya fluidez”.

Según explicó José Antonio Argibay, coordinador del Grupo de Apoyo Logístico, el simulacro era un “ejercicio sencillo y habitual” dentro de los que realizan, pero al hacerlo con otras administraciones, se podía “ensayar la coordinación y los enlaces”, ya que no existe un “sistema único de comunicación”.

 

El desarrollo del simulacro

En el simulacro, se recreó el ataque por parte de los efectivos de extinción a un incendio mediante dos sectores con sus propios canales de comunicación. En el sector 1, junto a los jefes de sector, actuaron una cuadrilla de Salamanca, una de Extremadura, y un camión autobomba de Salamanca, contando con el apoyo del grupo de vecinos Gevesa.

Mientras, en el sector 2 actuaron una cuadrilla helitransportada de Salamanca con su helicóptero (el Sierra 2), una cuadrilla de tierra de Salamanca, efectivos de Portugal, un camión autobomba de Salamanca, y un camión autobomba de los Bomberos de Ciudad Rodrigo. Asimismo se contó con un avión anfibio de Matacán, un camión cisterna procedente de Galicia para abastecer autobombas, y una unidad de drones compuesta por una furgoneta, los pilotos y los drones en sí (que grabaron en vídeo el simulacro).

El ejercicio contó asimismo con un Puesto de Mando Avanzado, y se recreó un área de espera y recepción de medios (desde la que se van distribuyendo los medios que llegan a un incendio). Según se explicó, se recreó un incendio que en un momento dado requiere de un ataque ampliado al aumentar su gravedad. En una primera fase, ejerció como jefe de extinción un agente medioambiental, al que en la 2ª fase, cuando se incrementó la gravedad, le relevó un ingeniero del Servicio Territorial de Salamanca.

Mientras, como tercera fase, se contó con el refuerzo de los equipos llegados de fuera. A lo largo de todo el simulacro, se actuó como si fuera “una situación real, siguiendo los protocolos”. A la conclusión de la actuación sobre el terreno, fue turno de analizar el desarrollo del simulacro en una reunión final en la base de El Maíllo.

Reportaje Gráfico: Adrían M. PAstor

 

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