Lunes, 16 de septiembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El homenaje a un superviviente de Mauthausen impacta entre las obras a cubierto del Viernes

También hubo otra obra sobre ‘Memoria’ en la Biblioteca de Los Sitios, mientras que la compañía Caramala abarrotó el Espacio Afecir

Mauthausen. La voz de mi abuelo, de Trajín Teatro

La tarde-noche del Viernes de la Feria de Teatro 2019 constó –sin contar el espectáculo de cierre del día en Los Sitios- de cuatro obras, que se desarrollaron en otros tantos espacios, que estuvieron prácticamente todos ellos llenos.

Esta larga sesión arrancó como todas las tardes en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal, con la historia de Esteban y Marigel, el matrimonio protagonista de Con lo bien que estábamos, de la compañía madrileña Nueve de Nueve. Esteban y Marigel poseen una ferretería, teniendo una vida ciertamente monótona tanto en el trabajo como en casa. Un día que llega el teatro al pueblo todo cambia: Esteban queda fascinado por la experiencia, siendo poseído por la música, que le hace decir la verdad cantando.

La siguiente cita corrió a cargo de la compañía Caramala, que abarrotó por completo el Espacio Afecir (los miembros del Equipo de Apoyo de la Feria tuvieron que sentarse en el suelo) con su obra La plaga, en la que presentan una situación ‘cotidiana’: una plaga de piojos en un colegio. Sin embargo, en el centro concertado donde tiene lugar la acción se desata el caos, con los profesores entrando en pánico, y los padres discutiendo por nimiedades, lo que llevará a los alumnos a acabar siendo ellos los que pongan remedio a la locura.

De ese espectáculo llegaron a la carrera algunos profesionales de la Feria a la cita en la Biblioteca de Los Sitios, que se ha recuperado en esta edición como espacio escénico después de que el año pasado no se usase al trasladarse el Espacio en Rosa al Edificio Educativo.

Esta Biblioteca está siendo escenario durante tres días de Memoria, una obra de Proyecto Tá-17 y Los Colochos, que tiene como único actor a Carlos Tapia, quién ofrece un monólogo a medio camino entre la biografía y la ficción, a partir de un interrogante del presente que sólo puede encontrar respuestas en el pasado. Este sábado, a las 21.30 horas, tendrá lugar el 3º y último pase de Memoria, en el cual el público asistente participa en el desarrollo de la historia.

Y la cuarta obra de esta tanda de Viernes fue una de las más esperadas de la programación de este año, Mauthausen. La voz de mi abuelo, cuyas entradas se agotaron en la primera mañana que estuvieron a la venta (junto a las de Spasmo y Eugenia Manzanera). Esta obra corre a cargo de la compañía Trajín Teatro y tiene como única intérprete a Inma González, quién ha querido narrar en primera persona la historia real de su abuelo, quién pasó por el campo de concentración nazi de Mauthausen.

Sin perder de vista la dureza de la situación, Inma González juega con el humor, la narración oral, el clown y el cuentacuentos para acabar haciendo un canto a la vida, a la fortaleza del ser humano, a la solidaridad y al humor como una estrategia de supervivencia.

  • Con lo bien que estábamos, de Nueve de Nueve
  • La plaga, de Caramala
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