Domingo, 18 de agosto de 2019
Las Arribes al día

El escritor Joaquín Mayordomo funde la magia y los efectos de la radioactividad en ‘Hijos del uranio’

Natural de Villares de Yeltes, su autor narra en 25 cuentos la vida de los habitantes de Perniculás, que vieron alteradas sus vidas como consecuencia de una mina de uranio

Joaquín Mayordomo es periodista y escritor, natural de Villares de Yeltes / CORRAL

Joaquín Mayordomo Sánchez, escritor y periodista, natural de Villares de Yeltes, presentará los próximos días en varias localidades de la comarca de Vitigudino su último libro, Hijos del uranio, obra de ficción que desarrolla en 25 cuentos donde nada es cierto pero tal vez tampoco sea mentira, donde la magia de Perniculás, paraje de su pueblo natal, se funde con la radioactividad que desprende el subsuelo de una tierra de nadie para dar vida a hechos extraordinarios que escapan a la compresión de los habitantes de la comarca.

Hijos del uranio nació hace tres años, un poco antes de que estallara una fuerte oposición al proyecto minero de la empresa Berkeley en el Campo Charro, pero los hechos que aquí se narran parecen estar relacionados con esa realidad, por ello Joaquín Mayordomo insiste en que “todo es literatura”, tal vez el ‘tiempo recobrado’ que diría Marcel Proust, aquí fruto de la imaginación de ‘aquel niño’ que un día hubo de abandonar su pueblo para estudiar al mismo tiempo que se ganaba la vida trabajando en la construcción en Salamanca o, más tarde, cortando racimos en los viñedos franceses.

Para Joaquín Mayordomo, Perniculás (Villares de Yeltes) es un “territorio mágico en esta tierra de nadie, como también reflejó Manuel Moreno Blanco” en sus Cuentos de la Gudina, una tierra donde la fusión de lo mágico y la radioactividad “provoca fenómenos extraños en la naturaleza, en las personas y en los animales, en todos los seres vivos”, añade.

El primero de sus relatos, el más extenso del libro, arranca en Vitigudino un martes de mercado de los años 50, donde circula el rumor de que “las gallinas de Perniculás ponen huevos sin clara” debido a la radioactividad. En este primer relato, de 114 páginas, Mayordomo contextualiza el resto de sus 24 historias. En él cuenta la llegada de una empresa minera al pueblo, lo que altera en buena medida la vida de los habitantes de Perniculás, “los mineros ligan con las mozas del pueblo” y se suceden una serie de fenómenos entre los animales y las personas como consecuencia de un aumento de la radiactividad en la superficie.

A lo largo del libro, su autor realiza un “recorrido lineal con muchos personajes”, entre los que destaca en ese primer relato un chino como director general de la empresa minera llegada de Australia y que pretende extraer el uranio de Perniculás. Es entonces cuando el director de la minera inicia una relación y contrae matrimonio con la hija de la familia más rica del pueblo, ahora en la ruina; una historia, como asegura Mayordomo, que surge de su viaje a las antípodas y donde el autor conoció a varios chinos con puestos de responsabilidad en empresas mineras.

Finalmente, “se montan tres bodas a la vez y concluye con una orgía de la que salen varios embarazos” que ponen fin al primer relato. El siguiente narra los nacimientos de varios “seres extraños, un gigante, otro con tres piernas, otros bisexuales. Me dicen que hablo mucho de erotismo y de comida”, pues no en vano se narran dos bodas con “comida a lo bestia y otras tantas orgías”, sentencia.

Entre el principio y el final de los cuentos, se encuentran experiencias de la niñez del autor en Villares de Yeltes, historias de amor y de animales que cobran conciencia como las personas, todas fruto de la imaginación, la historia de un zapatero y de un aceitero a las que se añaden lugares y recuerdos recobrados de mitad del siglo pasado y de experiencias surgidas en la España profunda ahora vaciada.

Ilustrado por un pintor de Fuenteliante

Editado por el propio autor, Hijos de uranio presenta 12 ilustraciones realizadas por el pintor Eduardo Rodríguez Sánchez-Bordona, natural de Fuenteliante, y al que Mayordomo conoció en Tánger en una de sus exposiciones de pintura, artista que finalmente influyó para que el escritor sacara el libro a la luz después de un año en un cajón: “Fue en la exposición de las láminas que hizo para el libro y que expuso en octubre pasado en La Salchichería del barrio del Oeste”.   

En esta primera edición, Mayordomo ha editado 1.000 ejemplares que se venden a un precio de 21 euros.  “Estoy muy contento, lo he cuidado mucho”, añade, a la vez que se muestra sorprendido por la gran acogida que ha tenido. Su próxima cita con el público será en El Cubo de Don Sancho el 9 de agosto, al día siguiente lo presentará en Villavieja de Yeltes, donde también ha generado una gran expectación.  En Boada se presentará el 14 de agosto, el 18 en Yecla de Yeltes y el 21 en Lumbrales. Pendiente queda Vitigudino y Ciudad Rodrigo.

Hijos del Uranio (sinopsis)

Hay una Tierra de Nadie, en la España profunda, fronteriza con Portugal, donde el uranio y la radioactividad que éste genera forman parte de la vida. No sólo las rocas, el manto vegetal, las plantas o las aguas existen condicionadas por la contaminación de las ondas magnéticas y radiactivas, sino que, también, los animales y los seres humanos subsisten y viven el día a día merced a esta extraordinaria energía.

Y así resulta que en Perniculás —lugar mágico, asentado en un cerro sobre una veta de uranio— se suceden, casi a diario, fenómenos extraordinarios, algunos de los cuales se narran aquí, en Hijos del Uranio. En Perniculás viven animales que hablan y piensan, incluso hubo algún cerdo al que se le ocurrió hacer testamento ante la sospecha de que iba a ser sacrificado en diciembre, en la Matanza.

Pero es que a las personas les ocurre lo mismo; es decir, el bicho radiactivo que habita en su espíritu (algunos aseguran que lo tienen vivo y coleando en el cerebro) les gestiona la vida; ni mejor ni peor, sencillamente les guía. Y es esta fuerza la que interviene para que, por ejemplo, algunos neonatos vengan al mundo con un suplemento de dedos en sus manos; o nazcan con rabo; o con cerdas tan gruesas en su cuero como las de la crin de un caballo. Sin duda, estos fenómenos son la consecuencia de vivir en un mundo gobernado por la radioactividad y las meigas. Aunque los perniculasinos son seres geniales; capaces de extraerle el mayor jugo a la vida; son libres; viven sin miedo y podrían gobernarse ellos solos, si quisiesen, con su propia república.

En este contexto se desarrollan los hechos que, en 25 relatos, conforman Hijos del Uranio. Y nada de lo que ocurre aquí, en ellos, es verdad ni mentira. Simplemente es la vida.

Curriculum de Joaquín Mayordomo Sánchez

Joaquín Mayordomo Sánchez (Villares de Yeltes, Salamanca, 1954) es periodista, escritor, viajero, fotógrafo... De niño soñaba con la literatura; quizá sea esta la razón por la que su vida ha discurrido como si fuera parte de un libro: una sucesión de aventuras.

Mientras estudiaba trabajó en la construcción en la capital salmantina y, en los veranos, en los viñedos franceses y en Suiza, donde desempeñó innumerables oficios.

En Madrid se licenció en Periodismo. Ha trabajado en la radio, en la prensa escrita y en televisión. En Onda Madrid dirigió Matrícula de Madrid, un programa diario sobre educación.

En Canal Sur TV puso en marcha Salud al día en el año 2000, programa que, 19 años después, permanece en antena. También ha dirigido la revista de educación Padres de alumnos. Asimismo, ha colaborado con numerosos medios escritos (Cinco Días, El Mundo...) y digitales como cuartopoder.es, del que es socio fundador. Con El País colabora desde hace 35 años, principalmente y durante década y media, en temas relacionados con la salud.

Como escritor, ha publicado Relatos del corazón de la tierra, Conversaciones en Tánger y en El corazón de la salud. Y como fotógrafo ha expuesto en Salamanca, Sevilla y

Tánger, ciudad en la que ha vivido 12 de los 18 años de su estancia en Marruecos.

Finalmente, es en la Web gentepeligrosa.es donde tiene su hábitat y desde la que sigue caminando por el viaje de la vida; un viaje que, ya se sabe, siempre es un libro.