Sábado, 20 de julio de 2019

Foz do Douro, de pueblo de pescadores a barrio más chic de Oporto

En otro tiempo separado de la ciudad por huertas y montes, hoy se ha convertido en la zona elegida por famosos como Iker Casillas y Sara Carbonero para vivir, a caballo entre lo burgués y la saudade

El Passeio Alegre es uno de los espacios más reconocibles de Foz do Douro/ Fotos: Martín-Garay

Ahí donde el río ibérico se ensancha y alcanza el mar, donde ambos se funden, se levanta un barrio que también es pura fusión entre tradición y modernidad. En tiempos fue un pueblo de marineros separado de Oporto por unos seis kilómetros de huertas y pinares. Después se convirtió en zona de veraneo para las familias pudientes de la ciudad, en la época en que comenzó a valorarse el tomar baños y la brisa marina. En los setenta se puso de moda por su vida nocturna, de la mano de locales míticos y, ahora que la ciudad se orienta cada vez más al mar, se ha convertido en la zona residencial más codiciada de Oporto.

Llegamos a la Foz desde la Ribeira, en el centro histórico de la ciudad, pasando por la Cantareira, con sus casas desvencijadas. Solo es preciso seguir el curso del río, al que hoy acompaña un paseo peatonal y un carril bici. Llegaremos al Faro de S. Miguel, al espigón y al Castelo de S. João da Foz. Entre ambos se extiende el Passeio Alegre, un magnífico jardín entre el mar y las casas aparentemente amontonadas unas encima de otras en una ladera con vistas al mar. En el Passeio Alegre vivió Eugénio de Andrade, el poeta portugués que tanto apreció Foz, este pueblo-barrio donde no existe el ajetreo del centro, pero donde cada vez hay menos silencio.

Desde el corazón de Oporto también podemos llegar a Foz en el tranvía número 1, con parada en pleno Passeio Alegre.

Esta parte oeste de la ciudad contiene a su vez muchas otras. Desde las casas palaciegas de la Avenida do Brasil, la zona más vistosa y abierta al mar, hasta las angostas y empinadas calles de la Foz Velha, donde aún se mantiene la esencia marinera del pueblo que fue Foz do Douro.

La Avenida do Brasil se extiende desde la Praia dos Ingleses hasta la Praia do Molhe y es, junto con la Rua de Gondarém paralela, la más movida de Foz, donde se concentran las mejores tiendas, restaurantes, bares e inmobiliarias, por si nos encaprichamos del estilo ‘boho-chic’ de este barrio, antes humilde, hoy convertido en burgués. Actualmente, esta es una de las zonas con el precio por metro cuadrado más elevado de Oporto.

Los espacios tradicionales de Foz do Douro

Entre las tiendas de ropa cara, los cafés y pastelerías tradicionales, llegamos al Mercado da Foz. Hasta aquí venían los agricultores de la zona a vender sus productos, pasó una época de vacas flacas, pero hoy está resurgiendo, apreciado por los amantes de los productos frescos y visitado por turistas.

La Panadería Formosa es uno de esos negocios castizos de Foz que mantiene el interés como el primer día. Abrió puertas en 1898, siendo por ello una de las más antiguas de Oporto. Elabora unas cincuenta variedades de pan y entre sus clientes se encuentran los mejores hoteles y restaurantes de la ciudad.

En el Café Moreira podemos sentarnos a saborear los queques (magdalenas) caseros por los que es conocido desde hace más de cuatro décadas. La clientela está formada por señoras de las de veraneo en Foz de toda la vida merendando, turistas extranjeros y gente que sale del trabajo y toma un café y un queque antes de realizar las compras diarias.

Se mantienen aún comercios tradicionales, con reclamo turístico pero sin perder ni un ápice de la calidad que los hizo llegar hasta aquí, como la Mercearia Augusto (ultramarinos), en Foz desde 1954, donde comprar fiambre, bacalao, conservas de pescado o queso, todo de primera clase. Conviven con las tiendas de ropa de diseño de estilo bohemio.

La Avenida do Brasil, la Rua de Gondarém, la Avenida Senhora da Luz, el Passeio Alegre y la Rua Padre Luís Cabral son las que concentran la mayor cantidad de comercios y restaurantes.

Vuelve la noche de los ochenta

Es también la zona donde se sitúan los bares y restaurantes de moda. Las terrazas de la Avenida do Brasil son perfectas para detenerse a contemplar el mar. Desde alguna de ellas se accede a calas privadas. En los restaurantes se realiza una cocina depurada elaborada con productos autóctonos, como en los que aquí tiene el célebre restaurador Vasco Mourão. Alguno está distinguido con estrella Michelin, como es el caso del restaurante del chef Pedro Lemos, en la Foz Velha. Una oferta en restauración acorde con el exclusivo barrio en que se ha convertido.

La mítica discoteca Twins abrió en 1974 en el Passeio Alegre, en una casa solariega frente al mar. La noche de Oporto nació en esta parte de la ciudad, en locales como éste, que ha tomado un nuevo auge, convocando a la ‘gente guapa’ de Oporto.

Campo, mar, pesca y nuevas costumbres

La playa de Foz por antonomasia es la Praia da Luz, un lugar realmente lleno de cielo y de verde mar, al menos, una vez entrado el día, ya que por la mañana temprano y al atardecer son frecuentes las neblinas. Si la bruma lo permite, la Praia da Luz es un magnífico lugar desde donde contemplar los colores de la puesta de sol.

Pero hay otras playas en Foz, de sur a norte, desde la Praia do Ourigo, la Praia dos Ingleses, la Praia de Gondarém, la Praia do Molhe, la Praia Homem do Leme hasta la Praia do Castelo do Queijo, dando paso ya a la de Matosinhos.

Esta era una zona donde se vivía de la pesca y de la agricultura, con fértiles huertas que se extendían hasta la ciudad. Hoy sigue existiendo una zona verde -pero urbanita- que enlaza con el centro, la que conforman los jardines de la Casa de Serralves, un museo de arte contemporáneo imperdible en un viaje a Oporto.

El mar daba el sustento y a veces la muerte. Ya no huele a peces y a salitre, pero en esta época del año aún huele a sardina asada en algún callejón de la Foz Velha.

Los hombres iban al mar y las mujeres a vender pescado, recorriendo las calles con el cesto en la cabeza, remendando redes, cultivando el huerto y criando hijos y nietos que también irían al mar. Las mujeres de la costa norte tienen fama de fuertes y decididas.

Este pueblo de pescadores y marineros creció y se adaptó a los nuevos tiempos. Hay una Foz que ya casi no existe, pero algo en ella nos dice que sus raíces están profundas en la saudade.

Actualmente, el paseo marítimo de Oporto, desde la Cantareira al Fuerte de S. Francisco Xavier (Castelo do Queijo), continuando por Matosinhos hasta el puerto de Leixões, es un lugar muy elegido por los portuenses para salir a correr o montar en bicicleta. A última hora de la tarde y los fines de semana se llena de corredores y ciclistas.

A veces el mar está embravecido, rompe con furia en el espigón, atrayendo a muchos observadores hipnotizados.

En las calles de Foz conviven vecinos anónimos con turistas y famosos, como Iker Casillas y Sara Carbonero, así como otros jugadores del Futebol Clube do Porto, escritores de renombre y artistas. La intelectualidad agitada, pero no mezclada, con los nuevos ricos.

Foz do Douro es un barrio con identidad propia en Oporto, en algunos rincones sigue pareciendo un pueblo dentro de la ciudad. Más allá de las modas o a pesar de ellas, es un barrio con estilo, donde aún se escucha decir a los más viejos aquello de “vou ao Porto”. 
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