Domingo, 22 de septiembre de 2019
Béjar al día

Lagartos Ocelados, los dragones que guardan el tesoro natural de la Peña de la Cruz

La belleza de una joya viva en el entorno de Béjar y la necesidad de concienciar para protegerlos

Lagarto Ocelado / FOTOS JULIÁN MATEOS

En el paraje de la Peña de la Cruz, hace tiempo había una importante colonia de lagartos ocelados, una joya viva de la naturaleza que sin embargo vemos que va menguando de año en año por el incivismo de algunos exterminadores que se divierten a su costa, sin darse cuenta de que no sólo acaban con la riqueza de un territorio natural, sino también que se exponen a ser multados con fuertes sanciones administrativas y a un calvario de juicios, incluso penales, al ser una especie protegida por la ley y en peligro de extinción, clasificada como Especie de Interés Especial, dentro del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

La mala fama de animal dañino de los lagartos justificó campañas institucionales de erradicación en los años 70 y un injustificado retraso en su protección, lo que ha llevado a su desaparición en amplias áreas protegidas como Doñana y en otras zonas de la península y de Francia ha pasado a tener una presencia prácticamente testimonial.

En Béjar tenemos el privilegio de tener al lado de casa unos saurios de 70 cm de longitud y la posibilidad de admirarlos. Su nombre le viene de las dos franjas de ojos azules  que lucen en el dorso de su cuerpo, unos ocelos que parecen estar alerta ante la mirada del observador, estas manchas de su piel son más brillantes en el macho, que también es más grande y con un verde más intenso que la hembra, por eso del cortejo...

El hogar elegido por estos bellos reptiles de aspecto draconiano y la presencia o ausencia de lagartos ocelados viene determinada por la posibilidad de encontrar una guarida apropiada, en la que la hembra hace una sola puesta al año. Se alimenta de insectos grandes, gusanos, pequeños mamíferos y huevos de aves, de ahí que en lugares con especies cinegéticas casi hayan acabado con ellos, pese a que los huevos constituyen una parte mínima de su dieta, sin embargo no le hace ascos a ningún fruto, sobre todo si son dulces.

El lagarto ocelado tiene sus propios depredadores naturales, aves especialistas en catar este delicioso manjar, por eso es tan importante para ellos contar con un buen refugio, las águilas culebreras y perdiceras e incluso las cigüeñas dan buena cuenta de ellos. Sin embargo nunca tanto como el hombre, ni de forma tan gratuita e ignorante, que sin sacar ningún provecho, ha diezmado y continúa diezmando su población.

Protejamos nuestro entorno y a sus habitantes, aprendamos a admirarlo y a cuidarlo, la supervivencia de las especies será testigo de nuestra evolución como seres vivos civilizados y nuestro respeto de hoy, un legado para las generaciones futuras.

  • Lagarto Ocelado / FOTOS JULIÁN MATEOS
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