Domingo, 22 de septiembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Nuevo recuerdo en ‘¡Boom!’ a los “placeres intelectuales y gastronómicos” de José Pinto

Manu y Valentín recordaron el jamón que comieron en Ciudad Rodrigo y su visita a la Catedral mirobrigense

Los compañeros de José Pinto en el equipo de Los Lobos de ¡Boom! volvieron a tener en la emisión de la tarde del lunes un recuerdo para el malogrado ganadero, en este caso al hilo del jamón que estuvo promocionando (llevándolo incluso hasta el plató) el equipo rival, Los Jarotes.

Llegado el turno de concursar de Los Lobos, el presentador, Juanra Bonet, les preguntó cuál era “el mejor jamón” que habían probado, tomando la palabra en primer lugar Manu, quién dijo que “de las veces que mejor jamón he comido tiene que ver con nuestro compañero José”. Concretamente evocó que “el año pasado por estas fechas nos invitó a Ciudad Rodrigo, y ya sabes [dirigiéndose a Juanra Bonet] lo que era él para las cosas de comer; estaba la cultura, pero estaban también las cosas de comer”.

En este sentido, explicó que el primer día que estuvieron en Ciudad Rodrigo “nos llevó a cenar a un restaurante en la plaza, era todo picoteo, raciones de distintas cosas”, incluido jamón que era “de un restaurante que tenía jamones propios; su propia marca de jamón de la Denominación de Origen de Guijuelo”. Según expresó Valentín, “el problema era no llorar mucho para no manchar el jamón. Exquisito. Consagrado”.

Juanra Bonet apuntó que “y la compañía hacía mucho; la compañía mejora cualquier plato”, recogiendo el guante Valentín: “José organizó aquella reunión de maravilla”, recordando especialmente que “consiguió que asistiéramos a un concierto dentro de la Catedral de Ciudad Rodrigo, sentados en la sillería del Coro, que es Monumento Nacional, escuchando al mejor organista y al mejor gaitero de Castilla y León, que [fue] como lo del jamón”, concluyendo que “José era fantástico en todo”.

Para cerrar este recuerdo, Juanra Bonet reflexionó “qué orgullo para sus seres queridos, para la gente más cercana, que José sea recordado por placeres, tanto intelectuales como gastronómicos; siempre se le recuerda con una sonrisa y [con tono divertido] con un poquito de hambre”, acabando por mandarle “un beso, José”.