Martes, 10 de diciembre de 2019
Las Arribes al día

Verónika decide morir 

Verónica ha sido protagonista involuntaria porque lo que ella hubiera querido era pasar desapercibida y continuar viviendo en el anonimato, pero alguien decidió enviar por WhatsApp...

Veronika decide morir es el título de una novela de Paulo Coelho escrita en 1998 y que he recordado estos días al conocer un suceso acontecido esta semana y del que se han hecho eco todos los medios de comunicación, su protagonista también se llamaba Verónica.

La diferencia entre una y otra es que el escritor brasileño le dio a Veronika una segunda oportunidad después del intento de suicidio y la Verónica real no ha tenido esa suerte, la realidad siempre supera la ficción.

Verónica ha sido protagonista involuntaria porque lo que ella hubiera querido era pasar desapercibida y continuar viviendo en el anonimato, pero alguien decidió enviar por WhatsApp un vídeo grabado por ella 5 años atrás de contenido sexual, y su vida cambió para siempre.

Muchos de sus compañeros demostraron una gran falta de empatía al reenviar el vídeo, convirtiéndose en cómplices, pero no son más que el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

No hablaré de culpables pero sí de inocentes ya que ningún espectador lo es si no hace nada para impedir el daño, y en este caso hubo muchos espectadores que no hicieron nada. La única inocente es ella, Verónica, que no pudo reclamar su derecho al olvido porque su pasado se impuso rompiendo su estabilidad emocional, laboral y familiar.

Rota tuvo que sentirse para decidir morir en plena flor de la vida, con tan sólo 32 años, con 2 hijos, uno de ellos bebé de 9 meses y una familia que ha dejado marcada para siempre. ¿Tan rota tuvo que sentirse para renunciar a disfrutar de ellos para siempre?

Tanto fue el daño causado, que le hizo ir en contra del orden natural de la vida, que es luchar por sobrevivir.

Es momento de hacer examen de conciencia y de pararnos a pensar cuantas veces reenviamos vídeos de diversa índole de personas anónimas para nosotros, sin tener en cuenta el daño que con ello podemos estar causando o que puede causar en el futuro. Debemos empatizar con los protagonistas de esos vídeos.

Espero que este suceso no quede impune porque si no, habrá sin duda más Verónicas que decidan morir…

Ojalá llegue pronto el momento en el que cualquier persona pueda hacer lo que quiera con su vida sin tener que arrepentirse o pagar un alto precio por ello.

Descansa en Paz Verónica y tranquila, que en el cielo no hay WhatsApp o por lo menos, eso espero yo.

                                                                                    RAQUEL BERNAL VILLORIA