Jueves, 20 de junio de 2019

Barcial, la seriedad de un hierro histórico

“Nuestro toro es muy exigente, para ponerse delante de ellos hay que estar muy preparado”
Los toros de Barcial, referente en el Campo Charo | FOTOS: Pablo Angular

Cada rincón de esta emblemática finca del Campo Charro respira verdad. Representa seriedad. Los Vega-Villar de Barcial centenarios son riqueza histórica, un encaste único y diferente. Historia viva del toreo. Nos recibe Jesús Cobaleda una mañana de este mes de mayo recién arrancado. Él fue quién tomó las riendas de la ganadería representando ya la quinta generación de una familia referente.

Fue formada por don José Vega en 1910 con vacas de Veragua y sementales de Santa Coloma, y pasó en 1914 a los hermanos Villar. En 1928 don Francisco Villar vendió su parte a don Arturo Sánchez Cobaleda y, a su muerte, en 1942, pasó a sus hijos, dividiéndose en 1950 y correspondiendo uno de los lotes a Jesús Sánchez Cobaleda que anunció a nombre de la finca ‘Barcial’. Por fallecimiento de Jesús, en 1960, pasó sus herederos y posteriormente a Arturo Cobaleda González.

Toros de hechuras poderosas, encornaduras astifinas, y entre todo, sus pelajes tan variados, tan diferente al resto.  “Nuestro toro es muy exigente, para ponerse delante de ellos hay que estar muy preparado, y hay algunos toreros que van ya predispuestos, igual que hay empresarios que directamente no apuestan, como desgraciadamente nos está pasando en la historia más reciente de la ganadería”, explica el ganadero.

Su trayectoria siempre estuvo vinculada a las grandes ferias. Sus años de gloria se remontan a los años 50 ó 60, llegando a ser un hierro imprescindible para las figuras que pedían al menos una o dos veces cada San Isidro. En la actualidad lidian únicamente novilladas (con y sin picadores) y les mantienen en la línea actual los festejos populares. “Aquí en España cuesta entrar en carteles importantes, por eso en ese sentido le debemos mucho a Francia. Allí respetan la integridad del toro, apuestan por este tipo de encastes con un respeto y un trato siempre exquisito. Cuando escucho que somos encastes minoritarios siempre digo lo mismo, yo no lo definiría así, lo defino como encastes históricos, diferentes… y por eso se debe valorar el esfuerzo tan gran que hacemos los ganaderos para mantener esto y no dejarlo morir dentro de estos tiempos que vivimos actualmente”, añade.

A pesar de la situación, mira al futuro con optimismo.  “El día a día a veces es duro pero nos puede la afición y el respeto a nuestros antecesores. No tenemos una camada grande y eso hace que los objetivos se vayan cumpliendo, y tenemos demanda dentro de lo que tenemos”. Este 2019 lidiarán una novillada picada en el mes de julio en Francia, concretamente en Beaucaire, y otro más en la novillada concurso de finales de agosto en Saint Perdon; y en España, lidiarán en la provincia de Salamanca, concretamente en Miranda del Castañar, a lo que se suman los festejos populares tan “respetados y esperados” por los buenos aficionados que “al final también se juegan la vida en las calles”.

Según explica el ganadero, entre sus objetivos a corto plazo esta apartar al menos una corrida de toros para el próximo año porque, según avanza, ha habido contacto con la actual empresa de Madrid, y ya están en conversaciones para que el 2020 pueda ser la vuelta de Barcial a la plaza de toros de Las Ventas.

Un toro con trasmisión

Respecto al comportamiento de sus toros en la plaza, el ganadero lo define como “un toro que se emplea mucho en el tercio de varas y por eso gusta tanto en Francia porque es muy espectacular pero en algunas ocasiones los picadores lo machacan o lo mandan los toreros, y luego no desarrolla como debería hacerlo en la muleta. Sin embargo, cuando se cuidan los toros en el caballo son toros que trasmiten muchísimo, humillan con mucha clase y con mucha emoción”.

Otra de sus peculiaridades, y a la vez su esencia, son los tentaderos en su casa. “Dejamos vacas ya utreras como poco, al menos cuatro o cinco años porque, bajo nuestro criterio, el comportamiento no puede ser igual que con dos años. A partir de ahí creemos que así quedan más definidos, y si podemos dejamos alguna vaca ya criada y le echamos los toros antes de tentarlas. Les exigimos que sean prontas en el caballo, que repiten con clase varias veces, y por supuesto que duren en la muleta con recorrido y siempre humillan
do”, matiza el ganadero.

Para él, lo más difícil, es sentir y ver como hay veces que los resultados no salen como se esperan. “Las decisiones que tomamos los ganaderos son apuestas con vistas a 4 años respecto a la selección y cuando a veces no salen las cosas como esperabas después de tanto tiempo criando a un animal con lo que eso conlleva es muy frustrante, pero otras veces que todo sale bien compensan esos disgustos. A nosotros nos mueve la pasión, y eso es lo que nos mantiene vivos”, concluye.