Domingo, 25 de agosto de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El notable calor marca una Media Maratón con menos atletas pero con más emociones

El joven mirobrigense Adrián Martín Rodríguez fue 3º de la general absoluta de la carrera

Tras dos años con mal tiempo (en el último domingo del mes de abril, eso sí), la edición de este año de la Media Maratón entre Sancti-Spíritus y Ciudad Rodrigo -recolocada en el mes de mayo debido a las Elecciones Generales- ha estado marcada por el sol y las altas temperaturas que hubo en la mañana dominical, lo que hizo mella en bastantes atletas, que llegaron mucho más sofocados a la Plaza Mayor mirobrigense, meta de la prueba.

La carrera se había puesto en marcha como siempre en la Plaza Mayor de Sancti-Spíritus, donde se conformó una marea multicolor de atletas, muchos de los cuales habían llegado en los autobuses fletados por la organización desde la zona del Mercado de Abastos de Ciudad Rodrigo.

En esa salida en Sancti-Spíritus ya se notó el menor número de atletas participantes, por el retraso en la fecha, por las fiestas en los pueblos, por las celebraciones familiares, etc. Oficialmente, debían haberse dado cita allí 493 atletas: los 463 apuntados para hacer la carrera individualmente, y los 30 primeros relevistas de los equipos inscritos. Sin embargo, y como ocurre todos los años, no todos los apuntados fueron de la partida, ausentándose varios de ellos por diversos motivos.

La carrera se puso en marcha con mucha puntualidad, con presencia de autoridades tanto de Sancti-Spíritus como de Ciudad Rodrigo, que posteriormente se acercaron a la llegada. Una autoridad hizo el trayecto corriendo: el teniente de alcalde del Ayuntamiento mirobrigense, Domingo Benito, que dentro de su reciente faceta de runner, completó la Media en un tiempo bastante aceptable de 1h.43’.

Hay que apuntar que los atletas dieron un par de vueltas a la localidad anfitriona de la salida antes de coger la Nacional 620 en dirección a Ciudad Rodrigo, donde entraron por las vías de siempre: Santa Clara, Laguna, Avenida de Béjar, Glorieta del Árbol Gordo, Avenida de Sefarad, Avenida de Yurramendi y Cardenal Pacheco, para hacer la entrada triunfal en la Plaza Mayor mirobrigense, donde el calor fue en aumento a lo largo de la mañana.

Victoria española en las dos categorías

El primer atleta en hacer acto de presencia por ese ágora fue Alberto Marcos Rodríguez, del Vino de Toro-Caja Rural, quién tras haber firmado el año pasado la 3ª plaza, este año se aupó a lo más alto del podio, con un tiempo de 1h.09’27”. El granador le sacó ‘un mundo’, casi 3 minutos, al segundo clasificado absoluto, Manuel Vicente Tejedor Morán, que entró en 1h.12’24”. Entre medias entró el único atleta en silla de ruedas participante, Vicente Martín Calvo, que completó los 21,097 kilómetros en 1h.11’49”.

El podio masculino lo cerró este año un mirobrigense: el joven Adrián Martín Rodríguez, con una marca de 1h.12’45”. En lo que respecta a la modalidad por relevos, el primer relevista en entrar en meta, perteneciente al equipo Fucorrunners, lo hizo en 1h.15’09”, sacándole más de 7 minutos al siguiente relevo, Castellanos de Moriscos 1 (1h.22’45”).

Para la primera fémina hubo que esperar un poco más, hasta que se llevaba 1h.28’51” (se estuvo lejos de los récords tanto en chicos como en chicas). En ese momento hizo su entrada en meta Irati Ormázabal Vélez, que le sacó algo más de un minuto a las portuguesas Celia Matias (1h.30’05”) y Lurdes Monteiro (1h.30’49”). De este modo, hubo victoria española tanto en la categoría masculina como en la femenina, como ya ocurrió el año pasado tras no producirse esa circunstancia desde el 2014.

 

4 atletas llegaron fuera de control

A partir de esos atletas ‘de cabeza’, hubo un largo reguero de corredores en meta, menor que en años anteriores al ser ya de partida inferior el número de inscritos, pero en cambio se vieron más emociones por haber conseguido completar la prueba. Además de aquellos atletas que entraron con sus hijos (quiénes les estaban esperando en la Plaza Mayor), de aquellos que entraron saltando o dando gritos, o de los que se dieron un abrazo con algún otro atleta nada más cruzar, fue destacada la entrada de uno de los últimos atletas, que arrancó a llorar con intensidad, siendo consolado por otros dos atletas que habían entrado con anterioridad.

Ese atleta fue uno de los 4 que alcanzaron la Plaza Mayor mirobrigense cuando ya se había ‘cerrado la meta’ al alcanzarse el tiempo máximo establecido para completar la Media Maratón, que eran 2 horas y 15 minutos. En todo caso, esos 4 atletas tuvieron la oportunidad de pasar bajo el arco de meta, que todavía no se había desinflado. Y más aún, el último atleta en entrar se llevó una gran ovación de todas las personas que había por la Plaza, la mayoría de ellas a la sombra.

Como siempre, todos los atletas pudieron recoger en la Plaza la bolsa del corredor, que contenía una botella de agua, una bebida isotónica, una manzana y un bollito para recuperar fuerzas. De igual modo, pudieron retirar las pertenencias que habían entregado en la salida a los Bomberos Voluntarios, quienes las habían colocado en los soportales de la Casa Consistorial.

En esa línea de meta se contó como siempre con efectivos de Cruz Roja, que atendieron a aquellos atletas que no llegaron en buenas condiciones (alguno se mareó un poco tras detenerse una vez cruzada la línea de meta, pero no consta que se registrasen incidencias médicas graves).

Nada más cerrarse la meta, comenzó a toda velocidad el desmontaje de todos los materiales desplegados en la Plaza Mayor (arcos, vallas, etc.) para irse rápidamente los miembros de la organización al Pabellón de Conde de Foxá a la entrega de premios, cuyas imágenes se pueden encontrar en una información independiente. Mientras tanto, los atletas pudieron irse a duchar en los lugares habilitados para ello, o a dar un masaje en el propio Pabellón de Conde de Foxá.