Lunes, 20 de enero de 2020

Poema de Resurrección, de Luis Cruz-Villalobos

El poeta, editor y pastor presbiteriano Luis Cruz-Villalobos

Me complace exponer un poema propicio para estos días, escrito por mi amigo-hermano Luis Cruz Villalobos, miembro del Consejo Asesor de TIBERÍADES, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Cristianos. Este texto forma parte de su libro ‘Poemas de sangre y luz’, editado en Santiago de Chile por Hebel Ediciones. Poema de Resurrección tiene diez partes; ahora sólo muestro la última. Cruz-Villalobos (Santiago de Chile, 1976), es poeta y editor, además de ministro presbiteriano, psicólogo clínico, candidato Ph.D. (VU Amsterdam) y docente universitario. Cuenta con una amplia producción poética (además de trabajos académicos en sus áreas de especialidad), con más de cincuenta obras publicadas, dentro de las cuales se destacan: Poesía Teológica Theological Poetry (2014 / 2015), prologada por el reconocido filósofo norteamericano John D. Caputo, y Como Abrazo Exacto (2015), antología seleccionada y prologada por este escriba peruano-salmantino. También ha realizado un número importante de trabajos de “fotopoesía” con fotógrafos/as como David Gysel, (Chile), Rosa Gómez (España), Julie de Waroquier (Francia), Sergio Larraín (Chile), entre otros/as. Selecciones de sus poemas se han traducidos a siete idiomas.(A.P.A.)

 

Postaja - Isus tješi Jeruzalemske žene  El camino de la Cruz  y las mujeres, del croata Tomislav Marijan Bilosnic

 

POEMA DE RESURRECCIÓN

10

VOLVIÉNDOSE ELLA, LE DIJO: ¡RABONI! (QUE QUIERE DECIR, MAESTRO)

Ay mujer

En ese segundo monumental

Todo cambió

Todo

Absolutamente todo

Nada quedó igual que un segundo atrás

La vida se alzó sobre la muerte

La justicia sobre la impiedad

La bondad sobre el maleficio

La gracia sobre la venganza

El amor sobre el terror

La tumba vacía sobre la cruz

Todo fue distinto

Y de ahí en adelante

Por los siglos de los siglos

La mujer fue lanzada a lo alto del cielo del cielo

Y recibida por los brazos nuevos

De la alegría profunda

Por los brazos fuertes

De la esperanza indestructible

Por los brazos eternos de la vida

Que ahora se mostraba nueva e infinita

Pues el Maestro

Estaba allí

Innegable

Certero

Estaba allí

Frente a sus ojos

Cara a cara

De pie

No derrotado

No muerto

Ya nunca más muerto

Ya jamás derrota

Pues la semilla había renacido

Era necesario que muriera

Pero ahora estaba allí

Brote primero del último huerto de Dios

Atisbo indiscutible de la nueva tierra y nuevo cielo

Adelanto de la promesa del Reino prometido

Allí estás

Maestro

Dice

Amado maestro

Mí maestro

Allí estás

Aquí

Vivo

Por siempre

Como preludio de los que brotarán de la muerte

Como primero de la muchedumbre

Incontable y final

Como signo preciso

De la innegable verdad

Que el futuro ya comenzó.

 

Mural de Carlos Cañas (El Salvador)

 

ENLACE DE LA PÁGINA DE TIBERÍADES, PARA DESCARGA LIBRE DEL POEMARIO

http://tiberiades.org/wp-content/uploads/2019/04/Poemas-de-Sangre-y-Luz-Luis-Cruz-Villalobos.pdf

 

Luis Cruz-Villalobos e Isabel Soledad, su esposa