Domingo, 22 de septiembre de 2019
Las Arribes al día

El Bajo Tormes se une a la Revuelta de la España Vaciada

Un nutrido grupo de habitantes de esta zona de la comarca acudía a la manifestación en Madrid para protestar por la despoblación y exigir soluciones para el mundo rural

Algunos de los participantes del Bajo Tormes asistentes a la manifestación

Un grupo formado por algo más de una treintena de personas del Bajo Tormes, en su mayoría procedentes de Monleras, se sumó al clamor de la España Vaciada en la manifestación de Madrid de este domingo. Espontáneamente respondieron a la llamada de las asociaciones Escuelas Campesinas de Salamanca y Adecasal, integradas ambas en la organización Colectivos de Acción Solidaria, una de las más de noventa plataformas convocantes.

En una jornada de confluencia de numerosos movimientos y colectivos sociales que están luchando por hacer frente de una u otra manera a distintas situaciones y realidades que empujan irremisiblemente a la despoblación de la España interior, y en un ambiente de reivindicación de los derechos sociales ignorados durante décadas de abandono, se alzó una voz unánime de denuncia y un llamamiento a la conciencia colectiva de que la despoblación rural es un problema de Estado, “que nos atañe a todos y que nos aboca a un futuro insostenible”, señalan desde el Ayuntamiento monleriense, y añaden que “la despoblación conduce a la desertificación y abre paso la destrucción de los ecosistemas, los recursos del territorio, las formas de vida ligadas a la tierra y las alternativas de futuro sostenibles”.

El mundo rural y sobre todo los pueblos pequeños rompieron su silencio habitual en esta jornada que algunos consideran histórica. Aunque maltrechos por la marginación y desangrados por la pérdida inexorable de la población más joven, se han hecho visibles en la concentración de Madrid, mostrando que siguen vivos y continuarán luchando por defender la vida en el mundo rural.

En época de elecciones, el mensaje de la España Vaciada ha calado. “Ojalá no sea un grito pasajero, sino un compromiso compartido y una responsabilidad unánime para provocar una transformación radical y solidaria en nuestra sociedad”, concluyeron.