Sábado, 19 de octubre de 2019

Vitigudino, hace 850 años

Frecuentemente, la historia salmantina y sus acontecimientos pasan sin pena ni gloria entre nuestro paisanaje y gobernantes, sin que nadie les preste la más mínima atención, quizá porque para la historia oficial, los pasajes históricos de Salamanca y el reino leonés tienen poco de atractivos, pues incluso en este ámbito parecemos ser una tierra olvidada.

Como consecuencia de ello, algunas efemérides de nuestra historia, que tuvieron una relevancia crucial para el desarrollo de algunos de nuestros pueblos, tienden a pasar sin pena ni gloria por nuestro calendario, sin que las instituciones les presten la más mínima atención ni realicen ningún tipo de acto que las recuerde.

Tal parece ser el caso de los 850 años que se cumplirán en diciembre del presente año de un acontecimiento que marcó el devenir de Vitigudino durante la Edad Media y la Edad Moderna, y para conmemorar el cual no estaría de más que el Consistorio vitigudinense reservase alguna fecha para ponerlo en valor mediante alguna actividad.

Y es que, hace ocho siglos y medio, cuando corría el mes de diciembre del año 1169, el rey Fernando II de León donó al Obispado de Salamanca la entonces aldea de Vitigudino (mencionada como “aldeam Alvito Godínez” en el documento de donación), pasando así a configurar Vitigudino un señorío eclesiástico regentado por el obispo salmantino, motivo por el cual Viti gozó de unos gravámenes distintos al resto de la comarca, lo que podría haber permitido cierto florecimiento del comercio.

Dicho documento de donación, que se conserva en el Archivo Diocesano de Salamanca, posee la peculiaridad también de delimitar el término de Vitigudino, al que sitúa entre Guadramiro, los montes en los que se dividen las aguas que vierten por un lado a Guadramiro y por el otro al Vallem Salebrosum (Valsalabroso), Maiuges (Majuges), Perrelegio (Peralejos), y dándole a la localidad un acceso al río Opera (Huebra) “inter Eclam et Guadramirum” (entre Yecla y Guadramiro).

El pergamino, que ya fue mencionado en su día por Manuel Moreno Blanco en ‘La Gudina. Impresiones de un nativo’, fue realizado en Ciudad Rodrigo, tal y como corrobora el documento al recoger la expresión “facta karta in Civitate Ruderici” (hecha la carta en Ciudad Rodrigo), y se inicia con la mención no solo del rey Fernando como donante, sino incluyendo también a su esposa la reina Urraca (“cum uxore mea Regina domna Urracha”).

Asimismo, el documento señala los territorios sobre los que gobernaba el rey Fernando, al mencionar “regnante rege domno F. Legione, Extremadura, Gallecia et Asturiis” (es decir, “reinando el rey don F. en León, Extremadura, Galicia y Asturias”), hecho que, no obstante, era habitual en los documentos de la época, y no solo en los reales, sino también en los de compraventas o donaciones entre privados, como se atestigua en numerosos documentos medievales conservados en los archivos Diocesano y Catedralicio de Salamanca.

Sin embargo, no resulta tan habitual en este tipo de documentos la inclusión de hechos históricos que pretenden exaltar una victoria militar pasada. En este caso, el documento de donación de Vitigudino posee la peculiaridad de que, aunque no tuviese relación directa con el objeto del documento, menciona la victoria cosechada por el rey de León frente al de Portugal en Badajoz ese mismo año, indicando “eo anno quo idem famosissimus rex domnus F. victoriosissime cepit Regem portugallorum in Badaliozo”.

Finalmente, el pergamino, que fue redactado por el notario real Pedro Juan (Petrus Iohannis), concluye con la firma de diversos personajes de relevancia en la Corona Leonesa, que hacen la vez de testigos de la donación, caso del arzobispo de Santiago de Compostela, los obispos de León, Oviedo, Astorga, Orense, Lugo y Coria, o nobles como el conde de Urgell (a quien el rey leonés le había otorgado unos años antes Barruecopardo como Señorío), o los condes de Asturias, Trastámara, Sarria, el tenente de las torres de León, o el alférez del pendón real.

De esta manera, en unos meses este documento histórico de nuestra tierra cumplirá 850 años, y con ello, hará ocho siglos y medio de la donación de Vitigudino al obispado de Salamanca. Ojalá con motivo de dicha efeméride Ayuntamiento, Diputación y Obispado acuerden que el documento pueda ser expuesto en Vitigudino como forma de conmemorar esos 850 años. ¿Por qué no?