Domingo, 24 de marzo de 2019

Titulares para un mundo feliz

“Castigadas por dar agua al sediento. Un juez federal condena a cuatro mujeres por dejar agua en el desierto de Arizona para los inmigrantes”. “Cambiar de nombre no sirve para borrar el pasado”. “El día que desapareció la realidad nadie se dio cuenta”. “Estados Unidos aprueba un nuevo antidepresivo en forma de spray nasal”. “Los feminicidios y el aborto son emergencias nacionales”. “El joven que se rebeló contra su madre anti vacunas explica su caso en el Senado”. “Hayan sin vida a diputado“. “¿Sí o no? La disyuntiva peligrosa de las consultas populares”. “El futuro de los desaparecidos”. “Si no recuperamos el control sobre el sector financiero nada va a cambiar”. “¿Varían los objetivos de la investigación cuando hay más mujeres en los equipos?” “El agotamiento del excedente externo”. “Frente al ruido, más datos”. “(un banco) contrata una agencia experta en gestionar crisis”. “¿Hay personas mejor dotadas para tener un matrimonio feliz?”

Una retahíla de frases en un párrafo que no dan sentido al contenido. Sin embargo, cada una encierra un universo. Encabezan historias narradas en un texto o configurando una viñeta que podría ser el relato de la existencia cotidiana. De hecho, se puede hacer una bitácora de un día cualquiera. Algunas son como el chasquido del látigo, otras pueden dar fe de la ignominia de la vida, a veces la poesía está presente, en ocasiones la banalidad más abyecta. Es distinto leerlas a escucharlas, el soporte donde se exponen también marca una diferencia. El titular a varias columnas impacta más que el que aparece en el celular. La deslocalización de lo acontecido, en algunas, confunde más en un principio, aunque luego ayuda a dar gravedad a lo contado, o lo contrario. Cuando se designa a un país las filias y fobias se activan y todo parece tener sentido. Ninguna contiene el nombre de quien la protagoniza, por ello parecen anónimas sin serlo. Vuelva a leerlas. Cebe su perplejidad.

Una selección al azar permite interpretar la vida y plantearse el derrotero que sigue. Posibilita un ejercicio de configuración de un periódico a la medida de cada cual, de un telediario imaginario en el que los hechos tienen un primer apunte. La quimera del menú a la carta. No hay enfado posible con los contenidos como a tanta gente acaece a diario o, lo contrario, hay satisfacción plena por coincidir los deseos con lo sucedido. Ser redactor del acontecer sobre la base de una mera pista que por muy lúgubre que parezca siempre puede reconvertir el final. Por ejemplo, vuelva a releer los tres primeros: las activistas en la frontera mexicana lo que pretendían dejando el agua era esclavizar a los desamparados inmigrantes; ¿es posible que el pasado sea tan atávico y que la realidad haya dejado de ser incombustible? La pulsión por erigir nuestro particular mundo feliz no debe desatenderse y por ello solo hay que fijarse en los titulares y dejar que las buenas vibraciones con que comenzó el día hagan el resto.