El último lugar

No corras demasiado ni te aventures por caminos que desconoces. Observa con atención la marcha de los demás y sabrás, en todo momento, por donde no has de pasar. Para ello, tendrás que despojarte de tu vanidad ocupando el último lugar. Pero no te preocupes, desde allí lo verás todo más claro. Comprobarás, sin gran esfuerzo, los estragos que causan en los que van delante los mismos vicios que acosan; de esta forma, aprenderás a corregirlos con menor daño.

    Manuel Lamas (del libro Verbo y Barro)