Domingo, 20 de enero de 2019
Béjar al día

La Universidad de Salamanca conmemora en el Campus de Béjar sus ocho siglos de historia

Un cortejo académico por la ciudad, el descubrimiento de una placa conmemorativa y la charla de Félix Redondo Quintela han completado el homenaje presidido por el rector Ricardo Rivero

Acto conmemorativo de los ocho siglos de la Universidad de Salamanca

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial (ETSII) de la Universidad de Salamanca en Béjar se vistió este lunes de gala para acoger el acto académico conmemorativo del VIII Centenario de la fundación del Estudio salmantino. 

Previamente a la celebración del homenaje, la ciudad textil ha tenido la oportunidad de disfrutar del recorrido del cortejo académico de doctores por sus calles, precedido por las chirimías. La comitiva, que partía de la Escuela de Ingenieros, ha transitado por la Plaza de Santa Teresa, la calle Mariano Zúñiga Rodríguez y el parque de La Corredera antes de regresar a la sede bejarana de la Universidad de Salamanca.  

Tanto la apertura como la clausura del acto han corrido a cargo del rector Ricardo Rivero, quien destacó el hecho de que Béjar acogiera por vez primera una actividad de estas características justo antes de proceder al descubrimiento de una placa conmemorativa de los ocho siglos de historia del Estudio salmantino.

El homenaje académico de Béjar a la Universidad ha contado, además, con la intervención del director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, Javier Ramón Sánchez, quien hizo un repaso por la evolución de estos estudios y remarcó la importancia del desarrollo de un plan gracias al que poder convertir a la Escuela bejarana en referente. En esa línea, el director también ha destacado el alto porcentaje de egresados que logran emplearse tras finalizar sus estudios "pues trabajamos por seguir manteniendo un alto nivel formativo". De igual modo, agradeció la permanente presencia del rector Rivero en Béjar desde su toma de posesión hace un año, "un hecho del que apenas existían precedentes".

Como en cada uno de los actos académicos celebrados en los diferentes Campus del Estudio salmantino, la actividad ha incluido una charla, en esta ocasión a cargo del catedrático Félix Redondo Quintela, "protagonista activo de la transformación de esta Escuela", según resaltó el actual director de la ETSII. Titulada ‘La Escuela de Ingenieros de Béjar en la Universidad de Salamanca’, no solamente se ha centrado en diseccionar la larga historia del centro sino que ha analizado la extraordinaria dimensión de una institución, la única en España, capaz de celebrar ocho siglos.

El turno fue a continuación para el alcalde de Béjar, Alejo Riñones, quien comenzó destacando el interés del actual equipo rectoral de la Universidad de Salamanca por el Campus bejarano. "Administración y universidad vamos juntos de la mano desde julio de 1852", ha remarcado el alcalde al tiempo que ha destacado la importantísima labor de los sucesivos directores de la Escuela. De cara al futuro, Riñones hizo referencia al plan que unirá a Béjar y la Universidad de Salamanca hasta 2021 con el objetivo de estimular el emprendimiento. "Béjar es la Universidad de Salamanca y la Universidad de Salamanca es Béjar", concluyó.

Antes de la finalización, el rector Rivero apuntó que ante las adversidades "seremos aquello que con nuestro esfuerzo logremos" además de subrayar que el VIII Centenario "no es solo una celebración de 800 años sino que el legado de esta efeméride ha de ser el del liderazgo de la Universidad en pos del progreso". En ese sentido quiso destacar la importancia de Campus como el de Béjar "porque las oportunidades no están únicamente en los centros económicos y de poder".

Al igual que en los actos celebrados previamente en los Campus de Zamora y Ávila, con la interpretación del Gaudeamus Igitur se dio por concluido el homenaje tributado desde otra de las ‘embajadas’ de la Universidad en la provincia de Salamanca cumpliendo el compromiso adquirido por el rector Rivero cuando, a principios de 2018, visitó los diferentes Campus escuchando propuestas y detallando algunos de los planes incluidos en un mandato que daba por entonces sus primeros pasos. 

Historia de la Universidad de Salamanca

En el año 1218 el rey Alfonso IX de León funda la Universidad de Salamanca, la más antigua de las universidades hispanas existentes. Entre la legislación fundacional de la Universidad salmantina destacan la carta otorgada por el rey Alfonso X, con fecha de ocho de mayo de 1254, por la que se establecen las normativas de organización y dotaciones financieras; y las bulas pontificas de Alejandro IV, expedidas en el año 1255, por las que se confirma la fundación universitaria, se reconoce la validez universal de los grados por ella otorgados y se le concede el privilegio de tener sello propio.

La regulación de los estudios y vida académica fue obra del Papado en época medieval (constituciones de 1411, de Benedicto XIII; y de 1422, de Martín V), y del monarca y su Consejo, a través de la figura de los visitadores, a partir del siglo XVI: estatutos de 1538, 1551, 1561, 1594, 1604 y 1618. Las normativas universitarias consagran ciertos libros, autores y materias, que tendrán vigencia hasta las reformas ilustradas: Derecho Romano o Justinianeo en Leyes; Decretales Pontificias en Cánones; Teología Metafísica de Escuelas, en Teología; Galeno e Hipócrates en Medicina; la filosofía de Aristóteles en Artes-Filosofía; Euclides y Ptolomeo en Astrología/Matemáticas, y los clásicos latinos y griegos.

La Universidad de Salamanca se incorporaría, en el tránsito de los siglos XV y XVI, a las nuevas corrientes humanistas, de las que el magisterio de Nebrija es un buen ejemplo. Además, abundaron los manuscritos científicos en algunos colegios, como el Mayor de San Bartolomé, vinculados a las cátedras de Filosofía Natural, Matemáticas y Astronomía.

Por los años centrales del siglo XVI, la confluencia del Derecho, la Teología tomista, las nuevas lógicas y las lenguas clásicas cristalizan en la llamada ‘Escuela de Salamanca’, significada en la figura de Francisco de Vitoria. Entre sus aportaciones destaca la reflexión práctica sobre ciertos problemas derivados de la expansión europea y colonización y transculturación americana: naturaleza del poder y de la justicia, derechos de la persona y del Estado, comunidad internacional y derecho de gentes, conflictos internacionales y guerra justa. A los cauces oficiales predominantes de transmisión de conocimientos, en las distintas materias, se añaden otras interpretaciones del saber y el magisterio, como el pensamiento teológico y filológico de Fray Luis de León, que otorgan complejidad y riqueza cultural a la Salamanca del Quinientos.

El plan de estudios carolino de 1771 contenía disposiciones que contribuyeron a la introducción de nuevos enfoques y materias de estudio (derecho real o patrio, materias conciliares, teología positiva, aritmética, geometría, álgebra y física experimental…), si bien tuvieron un éxito limitado. Culminación de la política intervencionista de la Monarquía en la Universidad fue el plan de estudios aprobado para Salamanca en 1807, que se hizo extensivo a todas las universidades de la monarquía; sin embargo, se interrumpió su aplicación por los sucesos de la Guerra de la Independencia. Por otra parte, el modelo organizativo de Salamanca se proyecta a las universidades hispanoamericanas, donde es adaptado a las circunstancias concretas de cada institución.

En el siglo XVI se registrarán las cifras más altas de concurrencia de estudiantes en la época, llegando a más de 6.500 matriculados anuales en los años 80 del siglo XVI. El prestigio de Salamanca atrae hacia sí una confluencia de estudiantes de todo el ámbito peninsular e incluso europeos e indianos en proporciones superiores a cualquier otra universidad hispana de la época.

Las reformas liberales del siglo XIX marcarán un antes y un después en la evolución histórica de la Universidad de Salamanca. La ley de instrucción pública del año 1857 (Ley Moyano) encuadró definitivamente a la universidad salmantina y la enseñanza general del país dentro del nuevo régimen liberal y centralista, después de un largo proceso de casi 50 años de proyectos y reformas (como el Plan Pidal de 1845). Tras la Ley Moyano, la Universidad de Salamanca quedó reducida a las facultades de Derecho, Teología (suprimida definitivamente en 1868) y Filosofía y Letras. El papel hegemónico tradicional de la Universidad de Salamanca, como el de las otras ‘mayores’ (Valladolid y Alcalá) pasó a Madrid, distrito central predominante. Las enseñanzas de Medicina y Ciencias serían financiadas, como facultades libres, desde el año 1869 por la Diputación y el Ayuntamiento de Salamanca, hasta el año 1904, en el que, durante el rectorado de Miguel de Unamuno, se consigue su financiación estatal.

En julio de 1943, en el marco de una nueva ordenación política, se promulga la Ley de Ordenación Universitaria para toda España. Ya en el marco de las aceleradas transformaciones sociales de los años sesenta, la Ley Villar Palasí (1970), concedía cierta autonomía a las universidades en materia de docencia e investigación.

La aprobación y publicación en el año 1983 de la Ley Orgánica de Reforma Universitaria, LRU, ponía punto final a los restos del modelo liberal decimonónico y daba comienzo a una nueva etapa de amplia autonomía universitaria y transformaciones vertiginosas en todos los ámbitos. En este contexto, son aprobados los Estatutos de la Universidad de Salamanca por real decreto de 29 de mayo de 1985 con ciertas reformas del año 1988. Por último, en aplicación de la Ley Orgánica de Universidades, de diciembre de 2001, son aprobados, el 30 de enero de 2003, nuevos Estatutos de la Universidad de Salamanca por el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León.

En relación con la población estudiantil se producen incrementos notables. A mediados de los años ochenta se superan los 20.000 estudiantes, y vuelven a superarse los 30.000 a mediados de los noventa. Como consecuencia de la mayor afluencia estudiantil se realiza una considerable inversión en nuevos espacios y edificios académicos. El ejemplo manifiesto lo constituye el nuevo ‘Campus Miguel de Unamuno’, desarrollado desde fines de los años ochenta y en paralelo al ámbito tradicional de los entornos de las Escuelas. Por último, en el año 1995 culminan los acuerdos para la transferencia de competencias, desde el Ministerio de Educación y Ciencia a la Junta de Castilla y León, sobre las cuatro universidades públicas (Salamanca, Valladolid, Burgos y León), correspondiendo a la Comunidad asumir una variedad de funciones gestoras respecto a la Universidad.

VIII Centenario Universidad de Salamanca

La Universidad de Salamanca cumple 800 años, lo que la convierte en la primera de las universidades españolas y una de las más longevas del mundo. Sus ocho siglos de historia lo son también del sistema universitario de nuestro país.

Bajo la Presidencia de Honor de los Reyes, la efeméride, catalogada como acontecimiento de Estado, desarrolla un amplio programa de eventos con los que la Universidad de Salamanca pone de relevancia sus valores como cuna del Humanismo y patria intelectual de recordados estadistas, su riqueza patrimonial, su condición de pionera y referente en la enseñanza del Español junto a su posición preferente en el ámbito científico, refrendada por la consideración del Estudio salmantino como Campus de Excelencia Internacional.

Tampoco pierde de vista otros objetivos estratégicos de la celebración como el liderazgo internacional en Educación Superior, el fomento de la excelencia académica o la promoción nacional e internacional de la institución académica.