Miércoles, 12 de agosto de 2020

Cinco poemas del portugués Adalberto Alves traducidos por Jacqueline Alencar

 

Portada del libro y orilla del Tormes (foto de Jacqueline Alencar)

 

El excelente editor y amigo Joao Artur Pinto, que dirige Editora Labirinto desde Fafe, me hace llegar un buen libro de poemas, “Navegação Imperfeita” (2017, incluida en la colección  Contramaré, coordinada por los poetas Victor Oliveira Mateus y Daniel Gonçalves), obra de un autor portugués del que no había leído nada. Se trata de Adalberto Alves (Lisboa, 1939), poeta, pensador, escritorensayistaarabistahistoriadorconferencista jurista, con mañs de cincuenta título publicados en diversos géneros literarios. De sus poemarios podemos destacar: Uma obscura visão (1979), O Gume e o Tempo (1982); Al-Mu‘tamid (1985); O Meu Coração é Árabe: a poesia luso-árabe (1987. Última edición 1987); Oriente de Mim (1993; A Noite do Destino (1993); No Vértice da Noite (2008); A Aparição do Tempo (2015);  Viagem ao País das Rosas (2016); Volver ao Presente. Poesia, 1979-1993 (2017); Indícios da Palabra (2017); A Urgência do Impossível (2018), entre otros.

 

Los poemas han sido seleccionados y traducidos en Salamanca por Jacqueline Alencar.

digo y, al decir, me desdigo

ninguna palabra es excesiva

más allá de la frontera del silencio.

 

las palabras son buenas compañeras,

desde tiempos remotos, amorosas confidentes

en los acantilados del tiempo más sombrío.

ven, pues, hasta mí, cuando quieras

darme tu secreta compañía.

no me gusta lo que veo

pero ¿será que lo visto

realmente existe?

 

¿quién sería yo

si no viera lo que veo

 

y aquello que veo

¿qué sería sin mí?

 

un dejo de asombro

se apodera de mis límites.

 

El poeta Adalberto Alves

 

tal vez pueda llamarte flor,

y, mientras el tiempo nos dure,

aspirar tu aroma antes del anochecer.

 

puedo, ya cerca del patíbulo final,

volver, otra vez, a compartir tu pan

y llamarte ave antes que caiga la nieve.

soy, sin remedio, un arcano

durmiendo en las manos de Dios.

mis sueños no son míos,

mis sueños son un engaño.

 

cuántas veces sin querer

un sueño me es revelado:

veo una zarza ardiendo

y yo ardiendo dentro de ella.

 

Adalberto Alves retratado por Júlio Pêgo

asisto al desfile de los poemas.

¿por qué no?

 

ya van llegando.

 

delante van los fonemas,

después, vienen las palabras sueltas,

seguidas por las que van emparejadas en rondas

crueles y escandalosas.

 

al final los versos amorosos,

con trajes de mil colores,

marchan brillantes como estrellas

sobre la pasarela roja

de los desechos de la humanidad.

 

Oliveira Mateus, Alencart, Leocádia Regalo y el editor Joao Artur Pinto, en Salamanca. Foto José Amador Martín