Sábado, 24 de agosto de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Revolución en la Rúa del Sol

Me da la impresión que se trata de un tío culto, soñador, diplomático, leído, viajado, buen conversador y mejor escuchante

Una fría y lluviosa tarde de domingo del mes de abril a punto de abandonar por la calle Del Sol el casco antiguo de una ciudad en la que no hace mucho era un privilegio y signo de distinción vivir dentro del recinto amurallado y que hoy en día, a partir del ocaso, se convierte en un lugar semi-abandonado, triste y fantasmagórico donde los carteles de “se vende” o “se alquila” son más numerosos que los románticos paisanos que resisten  líneas azules, cortes de calles, fiestas, festejos y demás manifestaciones populares, pero sobre todo de una pésima estrategia turística que lo coloca en un lugar de paso y no de destino.

Un conocido me llama la atención y me invita a entrar en un antiguo local comercial. Hay cierto ambientillo cultureta y reparo que se trata de la exposición fotográfica sobre la fauna y flora local. Para mi sorpresa, inmediatamente me invitan a firmar en un libro de invitados y me ofrecen, a elegir, entre un chupito de aguardiente o un vaso de vino además de unas perrunillas. Me sorprende ya que pensaba que estas demostraciones espontaneas de amabilidad ya no se dan.

Al punto se presenta el dueño del local, mecenas e impulsor de la modesta  galería de arte cuyo principal fin es la promoción de artistas locales. Es José María Ortiz, mirobrigense que ha forjado su vida a ley en la díscola y emprendedora Catalunya. No se lo digo, pero a primera vista me asalta un razonable parecido físico con el ínclito Fernando Arrabal quien a medio centenar de pasos de su morada pone nombre al solar del teatro. Será casualidad. Me da la impresión que se trata de un tío culto, soñador, diplomático, leído, viajado, buen conversador y mejor escuchante. Me habla con pasión sobre ideas y proyectos para la reactivación de la ciudad lo que me da que pensar si con media docena de tipos como José María, Ciudad Rodrigo en general y el casco histórico en particular, se transformaría en algo más dinámico, más habitable, más vivo. No lo sé. Deseo y espero que ese espíritu emprendedor y progresista no se desgaste en la cerrada mentalidad castellana al norte de Extremadura.

Hombre sin tapujos se muestra tal y cómo es. Su talante abierto le permite portar con orgullo  la bandera española constitucional, la republicana, la senyera, la portuguesa e incluso perder algo de aceite entre las telas de la arco iris.

Por todo ello me parece muy acertada la elección de José María para pregonar las fiestas del Barrio  del Puente y Huertas de la Artesa. El arrabal más bohemio a las orillas del Águeda, con el encanto de su ubicación, vistas, historia y penurias tan necesitado de un proyecto regenerador, no podría contar con un pregonero tan al pelo si de marcar las pautas para un futuro más esperanzador se refiere. Y de paso descargar de trabajo a los pocos pregoneros que han de pregonar los numerosos eventos con los que se entretiene esta bella y decadente ciudad.

Jesús Cid