Jueves, 19 de septiembre de 2019

Las fuentes de El Cerro, agua viva

De todos es sabido que: “Una sola gota de agua cayendo ininterrumpidamente, puede ser motivo de gran tortura, por el contrario, el agua que mana de las Fuentes de El Cerro, desde siempre, es motivo de gozosa audición y contemplación”.

Dice con buen criterio Jacinto Frades, que fue Pregonero de las fiestas de San Ramón del 2017, en El Cerro, natural del lugar y poeta cualificado, que: “Como en aquellos tiempos no existía Internet, la fuente más importante y accesible de información era  el Diccionario Enciclopédico de la época. Y que siempre que caía en sus manos, la primera cosa que buscaba era su pueblo: El Cerro”.

Pero a Jacinto no le gustaba mucho, lo que en él se decía; hasta que a medida de ir  leyendo, se encontraba con que allí estaba escrito: “que el pueblo estaba rodeado de varias fuentes, todas con agua de calidad. Y ello ya le gustaba más”.

-Ahora, (después del extraordinario recorrido, que en compañía de mis amigos, Antonio Muñoz, Vicente Holguera, Ángel “Barreiro” y el inefable Luciano “Luci”, tuve por las fuentes de El Cerro y su entorno), yo tendría que decirle a Jacinto… ¿varias fuentes? Pues yo creo que son incontables las que hay, jalonando el pueblo y su entorno y todas con agua de buen beber y estas últimas siempre rodeadas por una fauna variada y de un paisaje increíble de, castaños, robles, avellanos, nogales, helechos, olivos musgo y canchales, muchos canchales de formas inverosímiles...

…y, además un silencio infinito: “Una vez… llevé a dos amigos por este peculiar entorno, los dos llamados Antonio. Uno de ellos era natural de El Cerro y jugaba con ventaja. Y cuando nos apostamos en el Mirador, cerca de la fuente de agua cantarina y perenne, viendo una vez más el paisaje único, dijo: ¡Aquí el silencio devuelve su eco!. Y cuando pensábamos que no había más que decir, salvo ¡Amén!... el segundo Antonio, que “sentía” por primera vez esa experiencia, nos dijo extasiado ¡Estos parajes son el refugio del silencio!... y el momento fue sublime”.

Volviendo a las fuentes de El Cerro; “Fuente del Hospital”, “Fuente del Tejo”, “Fuente del Caño”, de “Las Cabañas”, “El Cubo”, “El Garrido”, “Los Granizos”, “Fría”, “Del Collado”, “La Dehesa”, “De la Barrera del Nogal”, “De los Risquillos”, “Del Pablo”, “De las Cumbres”, “Los 14 Pilares”, “Poza del Arroyo de la Cruz”, y… muchas y muchas más.

Pero hoy solamente me “extenderé” en dos de ellas, por connotaciones especiales y recuerdos; que jamás se han borrado de mi mente y corazón. La primera es-La Fuente del Hospital”, para mí siempre “la de la Plaza”; a la que me une una relación especial ya que la vetusta casa en la que habitábamos, mientras mi padre fue médico del lugar, estaba situada aledaña a la fuente de agua eterna que yo desde la ventana de la habitación, a los 8 años de edad, podía ver y escuchar  el sonido de los dos caños, corriendo sin parar; un sonido especial que en las noches serenas se acrecentaba soberanamente. De donde mí querencia por esta fuente singular y entrañable de la que bebieron muchos de los peregrinos, que en aquella época buscaban su destino y que allí hicieron un alto en su duro caminar…

La segunda: es “La Fuente de los 14 Pilones”, ¡singular! Espectacular y única y también objeto de mis preferencias juveniles; pues por sus aledaños pasaba junto a mí padre cuando en la jaca (que allí abrevaba), bajábamos o subíamos a Valdelamatanza, anejo de El Cerro,  que como médico también visitaba. De ella bebieron  personas y ganado que hacían la trashumancia camino de Extremadura o viceversa. ¡Que de historias seguro que hubo en estas cumbres majestuosas… historias humanas!

-Dice y poetiza Jacinto Frades: “Sea mi voz una fuente, un manantial de palabras, un surtidor de colores que brote de mi garganta para cantar sentimientos, para cantar la romanza, para cantar en mi tierra la canción que canta el agua. Que mi voz cabalgue al viento, que trepe por las montañas, que baje sobre la vega como el rocío del alba, que suba por los tejados y pasa por las ventanas, como un ladrón sin permiso, hasta la esencia del alma, para que pueda narrar las historias no contadas, para que pueda mostrar con mis humildes palabras las raíces escondidas desde donde nace el agua”…

-Aguas de Las Fuentes de El Cerro-AGUA VIVA-

“Hoy he vuelto a soñar despierto que tenía 8 años de edad y que andaba junto a mí padre por aquellas cumbres majestuosas, y podía beber en sus fuentes de aguas eternas. Allí también tuve la fortuna de poder sentir, por primera vez, el mensaje de los “silencios infinitos” de un pueblo, El CERRO, de recia estirpe, Naturaleza Pródiga, contrastes y silencio… mucho silencio.

           Anselmo Santos
Hijo Adoptivo de El Cerro-Insignia de Oro-Pregonero de las Fiestas 2016
Contador de Historias Humanas