Viernes, 21 de septiembre de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Cerca de medio centenar de vehículos recibe la bendición de San Cristóbal

CIUDAD RODRIGO | La salida de la procesión motorizada se dio este año a las puertas del Convento de las Carmelitas

Un par de semanas después del desfile motorizado de los Bomberos Voluntarios para festejar a su patrón, San Juan, las calles de Ciudad Rodrigo volvieron a acoger en la mañana del domingo una procesión de vehículos, en este caso organizada por la Parroquia de San Cristóbal para festejar al Santo que le da nombre, que es el patrón de los conductores.

Esta procesión siguió los parámetros habituales, salvo por el hecho de que varió su punto de salida. Como hemos publicado en los últimos días, el suelo de la Iglesia de San Cristóbal está siendo reformado, lo que ha hecho que los cultos de la Parroquia se trasladen a la Iglesia del vecino Convento de las Carmelitas.

De este modo, allí tuvo lugar de forma previa a la procesión la habitual misa, que fue presidida por el párroco Rafael Caño, quién estuvo acompañado por el diácono Miguel Ángel García Miguel, que se encargó de forma novedosa de la predicación. A la conclusión de la misa –que algunas personas siguieron sentadas en sillas de plástico desde la misma puerta-, llegó la hora de llevar a cabo la procesión.

Como el año pasado, la imagen de San Cristóbal fue colocada en un turismo Renault 5 de color rojo, mientras que el párroco, junto al diácono y dos monaguillas, se subieron al jeep de Manuel Dorado (ante la ausencia del conductor habitual), quién estuvo acompañado por Tato Galerías. Estos dos vehículos encabezaron la procesión, justo por detrás del vehículo de la Policía Local que abrió la comitiva.

En total, en la procesión participaron 45 vehículos (menos que en años anteriores), que hicieron una ruta por Paseo de Carmelitas, Hermanos García Carraffa, calle Santa Clara, rodeo a las Tres Columnas, calle Santa Clara, zona del Árbol Gordo, Avenida de Béjar, calle Virgen de la Peña de Francia, y Paseo de Carmelitas para volver hacia la calle San Cristóbal y alcanzar las puertas de la Parroquia, por donde fueron pasando los vehículos para ser bendecidos. A continuación, todos ellos fueron abandonando el lugar por la calle Voladero.

Además de los vehículos participantes en la procesión (entre los que hubo un taxi y una moto) también recibió el agua bendita por parte del párroco Rafael Caño una persona en silla de ruedas.