Miércoles, 12 de agosto de 2020

Homenaje a Miguel de Unamuno, bajo el cielo de Salamanca

A. P. Alencart leyendo en el Patio de Escuelas (foto de Jacqueline Alencar)

 

El pasado 8 de junio, por invitación de la catedrática Margarita Margarita Ruiz Maldonado, leí un poema en el incomparable escenario que es el Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca. Allí, desde una ventana que da al patio y a la estatua que honra a Fray Luis de León, alce la voz para recitar un breve texto sobre el vasco de Salamanca, ese Unamuno al que hace  algunos años cierto gestor cultural de nuestra propia universidad estimaba “carca” y que luego, caídas las altiveces, tuvo que colarse en cuanta exposición o acto se dedicara al poeta que fuera rector.

 

 

 

Esta edición de ‘El cielo de Salamanca’, la número 20 desde que se designo a Salamanca  como capital Cultural Europea, ha estado íntegramente dedicada a celebrar el VIII Centenario de la Universidad de Salamanca. No quise leer mi poema dedicado a Fray Luis, pues hace algunos años su figura ya había centrado uno de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que vengo coordinando desde hace 20 años. Además, para tal ocasión, logré que cincuenta traductores del mundo trasvasaran a sus idiomas la décima ‘Al salir de la cárcel’, incorporados a la antología DECÍAMOS AYER, publicada por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.

 

Correspondía Unamuno. Además, este texto reciente está dedicado a mi amigo-hermano Miguel Elías, quien ha pintado numerosos retratos del admirado escribidor.

 

Unamuno, Jorge Borrow y Salamanca (de Miguel Elías)

 

Aquí el texto, incluido en mi libro EL PIE EN EL ESTRIBO

 

 

IX

 

 

Oh señor de Libreros    señor de Unamuno

el mío corazón comparece ante su creencia sin

estatuas    quijotesca teología del ejemplo

dinamitando religiones   ¡A desertar se ha dicho!

La sala principal es el corazón ¡Evangelíceme,

hágalo sin estampitas ni mentecatadas! ¿Qué

habrá excomunión? Gracias a Dios    gracias

al aletazo de las cigüeñas sobre la calva del obispo

gracias a lázaro de Tejares por donde duermo

Ahora le atiendo a usted    profesor sin páginas

en blanco    guerrero de la joven alianza    Ahora

curaremos nuestra tos    señor del rectorado

Veo que su aliento da para otras travesías allende

el Griego    abajo del palidecer de los fariseos

Anote el número del móvil que no tengo  ¡Lláme-

me con su voz que despierta españas! ¡Persevere

en sus lecciones por el flanco de la cristiandad!

Ahora le atiendo porque su pluma está en mis pupilas

¡Venga    disparemos doce salvas por la noche

de los viajes! ¡Saludemos a quienes llegan a esta

vieja castilla! ¡Salgamos para que se infarten

los mercaderes y quiebren su voz los falsarios!

¡Persevere    señor de Jugo! Vine de la otra orilla

pero quédome donde se cobijan sus Palabras

Yo    como deudor    siempre las ennoblezco

 

(A Miguel Elías)

 

                                                                                                                 Retrato de Unamuno, de Miguel Elías

A propósito, mientras esperaba mi turno de lectura, pude recordar otras ocasiones donde testimonié, con Elías, esa profunda admiración a Miguel de Unamuno. Una de ellas fue cuando publicamos un libro conjunto, titulado LA PIEDRA EN LA LENGUA (Unamuniana al alimón). Fue en 2013 y el entonces rector Daniel Hernández Ruipérez quiso acompañarnos al acto celebrado en la Casa Museo Unamuno de la Usal.

 

A la mañana siguiente, el sábado 10, estuve en el Colegio Arzobispo Fonseca con Roberto Rodes, responsable de la Fonoteca de la Poesía Contemporánea, grabando el mismo poema (más otros cinco).

Roberto Rodes y A. P. Alencart  (foto de Jacqueline Alencar)

Por aquí seguiremos, Unamuneando…

Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca, 8 de junio (foto de Jacqueline Alencar)