Lunes, 24 de septiembre de 2018
Las Arribes al día

El abandono no es una solución: nunca

Dibujo de Manuel Gutiérrez "Guti"

No aprovechar las enormes inversiones y los esfuerzos que se realizaron para construir las infraestructuras ferroviarias, y que posteriormente se cerraron al tráfico ferroviario en 1985, es propio de personas con capacidad de decisión sin la preparación necesaria y la imprescindible visión de Estado. Y lo mismo podría decirse de los que secundaron posteriormente la falta de tomas de decisión que anulasen dicho despropósito. En 2005 la cámara del Senado aprobó de forma unánime “la reutilización de forma progresiva, y total, para aprovechamiento turístico de la línea férrea La Fuente de San Esteban a Barca d´Alva”.

El abandono no es solución, ni siquiera en situaciones límites. Todos sabemos que en los desastres naturales se ha recurrido a los “rescatadores”, que sacrificaban su vida por el bien común para evitar el desastre total.

¿Y borrar los problemas?... pues, tampoco. El modelo de ‘Vías Verdes’ donde se habían instalado los carriles es precisamente eso: hacer desaparecer la infraestructura, eliminar el valor añadido de su inversión, para no sólo no recuperar dinero sino tener que soportar mayores gastos la sociedad en su realización.

Esperar, esperar a que los problemas se solucionen solos.... Esa es la estrategia de los mediocres que esperan que los problemas se diluyan en el tiempo o que aparezcan otros problemas todavía mayores, que minimicen los anteriores.

La ‘Vía que traía Vida’ se cerró en 1985, cerradas las estaciones, inútiles las vidas perdidas, desperdiciadas las inversiones y atrapados en el tiempo los caminos de hierro... Ahora, a los desiertos demográficos también los vamos a abandonar como estrategia de solución, o los borraremos haciendo una reserva de “especial” protección o simplemente esperarán nuestros políticos a que se resuelvan solos. Y nosotros esperar, esperar a que nos olvidemos que ya no vivimos aquí.

Despertar a las ‘Vías Dormidas’ es una pequeña solución para los innumerables desiertos demográficos de Castilla y León. Somos la Comunidad autónoma con más kilómetros de vías ferroviarias cerradas al tráfico y también con mayores vacíos demográficos. Reutilizar esas infraestructuras para el ocio y de disfrute de la naturaleza y del patrimonio es una oportunidad de generar vida en dichos espacios vacíos, además de enriquecer de experiencias personales al visitante. Por otra parte, la población flotante asociada al turismo permitiría rentabilizar los servicios públicos existentes.

Lo otro, cerrar los ojos, va a llevar a que haya un punto de inflexión en el que sea inviable el establecimiento y el mantenimiento de cualquier actividad económica, con un futuro en el que repoblar el territorio de nuevo requerirá muchas mayores inversiones. Es más, el modelo que se está favoreciendo es el propio de sociedades del tercer mundo, con áreas densamente pobladas en torno a los litorales y zonas administrativas de tomas de decisión frente a sociedades más desarrolladas con una producción de bienes y servicios distribuida territorialmente de forma más homogénea.

Ahora se está a tiempo tod@vía.

La justificación banal de la cuantía de inversiones está injustificada tanto por su valor económico, insignificante frente a las desorbitantes cifras del AVE y autopistas, como por su rentabilidad económica. No hay nada como tener presente que las inversiones de todas las líneas de alta velocidad del AVE no se recuperarán en varias generaciones y el aprovechamiento social sólo es de parte de algunos habitantes de los núcleos densamente poblados.

Que se preste atención a las zonas despobladas va ligada a la capacidad de influencia política. Nuestra diferencia de identidad es más prioritaria y urgente que el resto de los territorios que conforman el país, pues en ello nos va que sigamos respirando “trece veces por minuto”. Sin embargo, hasta la fecha no se ha considerado.

En la pasada convocatoria de fondos europeos, la negativa a financiar el proyecto para aprovechamiento turístico del BIC Línea Férrea La Fuente de San Esteban-Barca d´Alva vino de las agrupaciones políticas nacionales para no detraer fondos económicos de propuestas de sus caladeros de votos.

Los desiertos demográficos hasta el momento somos un problema para nosotros mismos y nuestros hijos, que ya hace tiempo marcharon lejos de aquí. Eso será así hasta que esos núcleos de decisión nos consideren un “gran problema”, porque nos queramos anexionar a la “Insula de Sancho Panza”, o nos perciban como una singularidad útil para la ciudadanía.

Pasan los años y, con ellos, la dificultad de recuperación del abandono. Esperamos que la razón sea el motor de nuestra sociedad.

¡Mucha VI(d)A!

 

Asociación de Frontera Tod@vía