Lunes, 9 de diciembre de 2019

¿Cáncer, quién nos la está jugando?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define esta como un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Porque un buen estado de salud habilita nuestra actividad física, mental, sentimental y emocional. Como afirma el filósofo alemán Schopenhauer: La salud no lo es todo pero sin ella, todo lo demás es nada.

Además de todo esto, la salud es un derecho fundamental por tanto obliga a los Estado a garantizar a los ciudadanos la posibilidad de poder disfrutar del mejor estado de salud que sea posible y, en mi opinión, a combatir a todo y a todos aquellos que pretenden hacer un gran negocio de la enfermedad y el miedo.

En un completo informe publicado este mismo mes a instancia de No Es Sano[i], bajo el título “Medicamentos para el cáncer. Altos precios y desigualdad[ii]”; se pasa revista a las causas que originan el problema, así como varios casos de fármacos oncológicos y a su mercado ¿o tal vez debiéramos decir su mercadeo? Sólo les indicaré algún párrafo de dos ejemplos:

El Alemtuzumab salió al mercado con el nombre de MabCampath para tratar un tipo de leucemia. Años después, cuando se demostró que el medicamento podría tratar también la esclerosis múltiple - cuyos tratamientos son más caros -, fue retirado y sacado de nuevo al mercado un año después con el nombre de Lemtrada.

El fármaco multiplicó su precio hasta los 58.000 euros, 15 veces más de lo que costaba antes.  ¿Se debió al alto coste de la investigación biomédica? Claramente no, ya que gran parte de ella se realizó en centros públicos y el 70% de los ensayos clínicos se realizaron con presupuesto de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro.

El medicamento, comercializado por Sanofi, ha generado casi 1000 millones de euros en ventas desde que salió al mercado en 2013.

Otro caso de avaricia económica es el Bevacizumab, que se comercializa como Avastin. Desde que salió al mercado en 2004, su uso se ha ido ampliando a diferentes tipos de cáncer, multiplicando sus ventas y convirtiéndolo en uno de los fármacos más rentables de Roche.

Este medicamento demostró también su efectividad para tratar la degeneración macular, un tipo de ceguera, pero la compañía evitó incluir esta enfermedad entre las aplicaciones del fármaco y prefirió seguir otra estrategia comercial. Sacó a la venta un nuevo medicamento, creado a partir del bevacizumab, con similares resultados, pero con otro nombre y un precio 100 veces mayor: el ranibizumab.

¿Tendrá en este caso la culpa los elevados costes de investigación? Pues tampoco. En su fase de desarrollo ha contado con una importante participación pública y de los ensayos clínicos más del 50% se ha financiado con fondos procedentes de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro. Sus ventas, desde 2004, superan ya los 61.000 millones de euros.

Se trata sólo de dos casos, pero existen muchos más. Esta es una de las razones por las que muchas organizaciones de la sociedad civil, están proponiendo con rigurosos y múltiples argumentos abogando por una profunda revisión del modelo de investigación e innovación para orientarlo a un control de precios justo.

Ya en noviembre de 2014 el médico danés Peter C. Gøtzsche, que durante 3 décadas trabajo en ensayos clínicos y regulación de medicamentos para varias farmacéuticas, respondía a preguntas del El Confidencial: La industria farmacéutica es inmensamente rica y poderosa, y ha corrompido los sistemas de salud de una forma extraordinaria. Es una corrupción de largo alcance. Todo el proceso por el que nuestros medicamentos son investigados, aprobados y recetados ha sido corrompido[iii]

Estamos dispuesto a pagar lo que sea por estar sanos, pero cada vez menos gente puede hacer frente a los elevados precios de los tratamientos que necesitan y los sistemas de salud públicos se verás saturados más pronto que tarde.

En el caso que nos ocupa hoy, los medicamentos contra el cáncer, y sin desmerecer en absoluto el manifico trabajo que hace, me pregunto: ¿dónde está en estas cuestiones la Asociación Española contra el Cáncer (AECC)? ¿qué está haciendo a futuro? Nos piden dinero para investigación pero… ¿se interesan por quién desarrolla después los posibles medicamentos? ¿quién se beneficia de la venta de los que tienen éxitos? ¿por qué no están liderando esta lucha contra un injusto sistema de propiedad intelectual, contra un más que mejorable procedimiento de investigación, desarrollo e innovación? ¿por qué no está presionando para que los responsables políticos pongan fin a la especulación farmacéutica? No conozco las respuestas.

 

[i] Campaña coral de organizaciones que luchan para defender y promover el acceso universal a los medicamentos como parte indispensable del derecho a la salud. http://noessano.org/es/

[ii] Se puede descargar completo y de forma gratuita en: http://noslajuegan.org/