Lunes, 24 de septiembre de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Puerta al Puerto

Crónica de la sexta tienta del Bolsín Taurino con vacas de la ganadería de La Ventana Del Puerto

Desembarcaron en Ciudad Rodrigo desde el Puerto de la Calderilla en Tamames, no las vacas de la ganadería del Puerto de San Lorenzo, como inicialmente por todos los medios anunciado estaba, si no el otro hierro de la casa, encaste Aldeanueva vía El Pilar, que se anuncia como La Ventana del Puerto. De una vacada contrastada como lo es esta, siempre se mantienen fundadas ilusiones de ver un tentadero interesante, entretenido al menos. Bien presentadas, gordas, serias y astifinas, eso no se puede negar, el conjunto se quedó más en forma que en fondo.

Abrió tentadero una muy mansa y aquerenciada erala con nulas posibilidades de triunfo a la que sucedieron otras cinco que no llegaron a las cotas de mansedumbre de la primera pero que no terminaron de emplearse en bravas por abajo ni regalar largas o nobles embestidas. Tentadero exigente que desarrolló complicaciones y que no terminó de dejar satisfecho ni a público, aspirantes, e imagino, que tampoco al ganadero. Un detalle que resume en gran parte lo visto es que ninguna se dio coba para entrar a chiqueros una vez fue toreada. 

Esto va concluyendo, quedan dos pruebas nada más, y empiezan a vislumbrarse algunas cosas claras. Lo primero es que no parece haber ningún chico o chica que nos vaya a quitar de penas taurinas, es decir ninguna o ningún fenómeno o súper clase a la vista. Es verdad que algunos han demostrado tener el suficiente oficio como para torear sin problemas en el carnaval.

Hoy se pudo ver a Álvaro García de Madrid y Rubén Blázquez de Salamanca con argumentos para ello. Los hay que torean bien pero no les veo para un compromiso tan fuerte. Es el caso de la toledana Estrella Magán, que en su segundo año visitando este Bolsín ha vuelto a confirmar que, como Juan Belmonte, basa su toreo en los brazos porque no confía en sus piernas.

Que la escuela de Badajoz no falla es un hecho, este año quizá bajó un pelín el nivel de los aspirantes, aun así los muletazos más hondos y templados surgieron de las muñecas de su discípulo Alejandro Rivero Fenoll. Constatar que en Toledo algo se mueve porque en los últimos tiempos, desde allí se acercan muchachos con condiciones, en esta ocasión Rubén Molina, que torea con poso, enjundia y adorna con garbo los remates. A este no hay que perderle la pista. Tampoco a Rafael Laurent, más conocido como El Rafi, que tiene esa quietud fría no exenta de calidad tan característica de los toreros franceses.

Vamos a ver qué sucede en la semifinal y final del próximo fin de semana. No me extrañaría, ya sucedió en otras ocasiones, que alguno se haya guardado algo en el baúl de las esencias y lo saque a relucir justo en el momento oportuno. El arte del toreo es sorprendente e impredecible y por eso nos gusta tanto.

Jesús Cid