El Alto Soto de Torres, lugar predilecto de Unamuno

Son las torres de las iglesias de Salamanca, entre las que destacan La Purísima, la Clerecía y las catedrales

Cuando el viajero llega a Salamanca, y contempla el maravilloso conjunto desde el otro lado del río, advertirá la realidad del "Alto Soto de Torres" del que hablaba Unamuno.

Son las torres de sus iglesias. Las primeras se construyeron al fundarse la ciudad, una por cada barrio o parroquia y que constituyen la Salamanca románica: San Martín, San Marcos, Santo Tomás de Canterbury (levantada por repobladores ingleses), San Cristóbal, San Juan de Barbados y Santiago, iglesia mudéjar de ladrillo situada junto al puente Romano.

No sólo el románico dejó en Salamanca pequeñas iglesias. En la Fundación Rodríguez Fabrés se conservan restos de un claustro de grandiosa talla, que nos habla de un gran edificio.

Los repobladores levantaron en lo alto de la ciudad una de las más bellas catedrales del románico español: la Catedral Vieja, destacando en su exterior su gran Torre del Gallo.


En su interior, podemos encontrar verdaderas joyas y un precioso museo que guarda importantes pinturas, así como preciosas capillas, entre las que destacan, la de los Anaya con una maravillosa rejería sepulcral, y Santa Catalina, donde dicen que pasaban la noche los licenciados de la Universidad, antes de presentar su tesis.

Fotografías:  Fototeca Patrimonio Cultural Español.

Vista de las Torres desde el Colegio de los Irlandeses. Autor: J. Laurent 

Alto Soto de Torres desde el Campo de San Francisco. Autor: Joaquín Morelló i Naart. 1910. 

Torre del Gallo de la Catedral Vieja. Autor: Antonio Passaporte 

Texto extraído de: Club rural (Soto de Torres)