Jueves, 3 de diciembre de 2020
Las Arribes al día

La Virgen del Rosario recibe en ofrenda roscas y ramos de melapios

BOGAJO | Asunción López y Mercedes Rivero ejercieron de Madrinas durante los actos religiosos y la ofrenda a la Virgen

Las Madrinas estuvieron bien acompañadas en el pasacalles de camino a la iglesia para celebrar el rosario

La fiesta de las Madrinas volvió a identificar la singularidad del pueblo de Bogajo, los ramos de melapios y su ofrenda a la Virgen del Rosario volvieron a dibujar una escena inédita no solo en el valle del Yeltes sino en el conjunto de lo que hoy es conocido como la comarca de Vitigudino. Así pues, las madrinas volvieron a brillar con luz propia este sábado en Bogajo. Después de los actos religiosos de la mañana en la remozada ermita el Humilladero y la procesión de la Virgen del Rosario de regreso a la iglesia parroquial, la tarde tenía uno de los momentos más singulares de estas fiestas.

Las madrinas salían de sus casas en un pasacalles a son de gaita y tamboril. Tocadas por un pañuelo de terciopelo negro y cubiertas con mantillas bordadas, Asunción López y Mercedes Rivero se dirigían con ramos de orquídeas a la iglesia para asistir al rosario que sería oficiado por el párroco Jesús Gutiérrez. Tras concluir las oraciones, la Virgen rodeaba en procesión el templo acompañada de sus madrinas; y estas a su vez por sus acompañantes, portadoras de las tradicionales roscas y ramos; además del alcalde, Javier Castro, empuñando la vara en calidad de mayordomo.

El ramo de melapios de Bogajo

Y, precisamente, es en el ramo en el que estriba la singularidad y autenticidad de esta fiesta, en especial entre los pueblos de la comarca de Vitigudino que procesan devoción a la Virgen del Rosario, pues en ninguno de ellos existe este elemento, solo conocido en algunas ofrendas de la Sierra, pero en ningún caso formado por los mismos productos.

El ramo de Bogajo, como elemento de ofrenda a la Virgen, está formado por melapios y rosquillas que sujetos mediante hilos a un mástil son coronados por una granada; frutas del tiempo que, como las roscas, son subastadas entre el público a beneficio de la parroquia.

Tras que madrinas y acompañantes realizaran su presentación a la Patrona de estas fiestas en una liturgia de ida y vuelta entre el sacerdote y la imagen de Nuestra Señora, llegaría el ofertorio y la subasta de roscas y ramos, las primeras con un precio de 65 y 62 euros y que fueron a manos de Macu y Presen, la primera, y de la Asociación de Mayores la Amistad de Bogajo, la segunda. Ahora, la Virgen del Rosario espera las madrinas del próximo año.

El broche a la fiesta lo puso el grupo de folclore La Aldaba, de Vitigudino, que dejó en la Plaza Mayor de Bogajo una excelente representación del folclore de la comarca.