Jueves, 22 de agosto de 2019
Las Arribes al día

Tres terneros muertos en otros tantos ataques en distintos puntos de la comarca de Vitigudino

La distancia entre sí de los sucesos hace pensar que se trata de distintos autores, bien lobos o perros asilvestrados en cada caso

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Ahigal de los Aceiteros, Fuenteliante y Valsalabroso. Estos son los municipios en los que este miércoles ha sido denunciada la muerte de tres terneros en otros tantos ataques, sucesos que se han producido en puntos muy distantes entre sí y que obliga a pensar a que se trata de autores distintos para cada uno de los ataques.

La denuncia ante este diario la ha  realizado la asociación Abaduero, que por el momento no ha podido confirmar la autoría de los siniestros. El último de los ataques denunciados tuvo lugar el pasado lunes en Barceíno, localidad cercana a Valsalabroso, donde se ha producido uno de los ataques la madrugada pasada.

Sobre la distancia de estos ataques, cabe señalar que el ataque en Ahigal de los Aceiteros se producía en las proximidades del término de La Redonda, por lo que la distancia con Fuenteliante, municipio más cercano al primero, supera los 14 kilómetros en línea recta, lo que prácticamente obliga a descartar que sea el mismo autor, además de las diferencias en cuanto heridas producidas en uno y otro ternero.

Y si la distancia entre Ahigal de los Aceiteros y Fuenteliante es considerable, puede asegurarse que el ataque en Valsalabroso no está relacionado con los anteriores, pues este se encuentra a más de 50 kilómetros de los primeros.  

Para evitar los ataques a ovejas, los ganaderos que disponen de naves suficientes han tenido como solución encerrar el ganado por las noches, aunque supone mayores costes en tanto que obliga a una alimentación adicional. Pero en los casos de ataques al vacuno la solución se complica aún más, pues cabe señalar que se trata de ganadería en extensivo y que los ganaderos no tienen más instalaciones que las necesarias para su manejo y el almacenamiento de pienso o paje.  

La mayoría de las parcelas dedicadas a este tipo de explotación son de una gran superficie, lo que dificulta su vallado a una altura apropiada para evitar el acceso a perros o lobos.   

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