Domingo, 29 de marzo de 2020

Visita del Rey Alfonso XIII a Las Hurdes

La primera parada la hicieron en Villar de Plasencia cuando tuvieron que abandonar los automóviles en donde iban y tomar unos caballos pues el camino por donde debían transitar no era propio de vehículos a motor sino de cabras

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Corría el año de 1922, días  22 y 23, de Junio, cuando las Hurdes eran visitadas por el Rey Alfonso XIII, bisabuelo del actual Rey Felipe VI.

Es en 1913, cuando el hispanista francés Maurice Legendre, Miguel de Unamuno y Ángel Pulido entre otros, visitan las Hurdes, y quienes habían denunciado las condiciones deplorables en que vivían las gentes de la zona de Hurdes, al norte de Extremadura, rodeados de enfermedades, miseria y analfabetismo.

Otro importante personaje fue el Doctor Gregorio Marañón, que realizó una “memoria sanitaria sobre el estado de Las Hurdes, cuyo resultado fue desolador, también le acompañaban  los médicos Bardaji y Goyanes formando parte de esa Comisión Sanitaria para ver en que podían paliar esta situación.

La Comitiva parte de Madrid el día 22 de Junio, la primera parada la hicieron en Villar de Plasencia cuando tuvieron que abandonar los automóviles en donde iban y tomar unos caballos pues el camino por donde debían transitar no era propio de vehículos a motor sino de cabras.

Pasado el puente del río Ambroz, cerca de Hervás, hicieron un alto para almorzar, donde se encontraba un Parador con este pintoresco nombre:

 Parador de la Candonga, Vino y cebada.

“En Guijo de Granadilla, camino de Casar de Palomero, fueron presentados al Monarca dos hijos del malogrado poeta Gabriel y Galán. El Rey dedicó frases de admiración a la memoria del autor de “El ama”, “Fecundidad” y “El cristo benditu.

Pasaron por  La Zarza, El Casar y Granadilla, llegando a Casar de Palomero, a las cinco de la tarde, donde le esperaba el Obispo de Coria, Pedro Segura, que poco después era nombrado Arzobispo de Toledo.

El día 21, sale la comitiva hacia Pino Franqueado, donde en el río los Ángeles el Rey junto con el Doctor Marañón se quita la camisa y el pantalón quedándose desnudo para darse un baño, pidiéndole al fotógrafo Campúa, les sacara una foto, foto que nadie ha sabido de ella.

Llegan a Cambroncino, y el Rey visita la iglesia construida en 1799, para dirigirse a Vegas de Coria, donde almorzó, llegando al atardecer a las 6 de la tarde a El Rubiaco,

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 y cerca del anochecer a Nuñomoral, donde le ocurrió algo curioso al Ministro de la Gobernación, Don Vicente Piniés, este, en el momento que servían el café en el interior de la tienda de campaña, después de la cena, dijo preferirlo con unas gotas de leche, no había vacas, ni siquiera cabras en aquellos parajes. Pero el camarero salió por los pizarrales volviendo al poco con una pequeña cantidad de leche que sirvió en el café del Ministro de la Gobernación, le preguntó cordial al Ministro, que saboreaba su taza de café despacio. “Digo, señor Ministro, que puede tomar el café con confianza, que la leche es de mi mujer y por cierto muy buena”, poco más y le da un pasmo ante las risas de todos.

El día 22, visita La Horcajada, Batuequilla, Asegur, Aceitunilla, El Gasco, Martilandrán y Fragosa, zona extremadamente pobre, con muchos enfermos de paludismo, bocio, etc, descansando en Casares.

Día 23, se dirigen hacia Riomalo, Ladrillar, El Cabezo y Las Mestas, llegando al Monasterio de las Batuecas sobre las siete de la tarde, donde pernocta.

Día 24. A las ocho y media de la mañana desayuno en la huerta del convento, para subir el puerto donde les esperaban con sus caballos engalanados los albercanos, el Rey, visitó La Alberca donde estaban las ventanas y balcones con paños bordados, y donde le regalaron un paño bordado en seda de colores para la Reina Victoria.

Comen en las escuelas, y presencian los bailes típicos, reanudando su viaje de vuelta a Madrid.

Las Hurdes son una comarca de una gran belleza, con unos valles y pueblos con bastantes casas de pizarra como es el caso de Martilandrán, el Gasco, y La Aceitunilla, con unos habitantes de gran corazón y de muy agradable trato, que han sufrido durante años el abandono del Estado, siendo la primer denuncia el film de Luis Buñuel, “Tierra sin pan”, donde denuncia todas las desgracias de este noble pueblo.

                                                           Andrés Barés Calama

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