"Aún recuerdo en La Alberca cuando en una de las puertas de la Plaza colgaban unos cartones con dibujos y a través de ellos, y con una cierta entonación, nos recitaban y contaban historias en muchos casos de amores y desamores,
Habiendo reconocido Jorge Luis Borges, un escritor pagado de sí mismo [no por el Nobel, que no se lo concedieron] que ?Cien años de soledad?, de Gabriel García Márquez, era uno de esos grandes libros que pasarían