Estos días de asueto de la Semana Santa, están transcurriendo de manera ideal en la inmensa mayoría de los lugares de nuestro país. En mi caso, puedo asegurar que hacía varios años que en nuestra querida comarca de “Las Arribes del Duero salmantinas” no teníamos una estabilidad meteorológica anticiclónica como la que estamos disfrutando. Y en esta preciosa comarca, la buena climatología garantiza el éxito en estos días vacacionales. Caminas por las calles de Mieza y te encuentras cientos de vehículos aparcados; el bar, con sus terrazas y las sedes de las peñas, abarrotadas de gente, el campo precioso, con los cerezos en plena floración, los miradores naturales sobre el río Duero: la Code, el Colagón del tío Paco, la Peña del Águila o el Carrascal abarrotados de lugareños y de turistas y los senderos naturales llenos de caminantes.
Y todo ello, a pesar de que algunos políticos se afanan en transmitir que la economía española va muy mal, cuando nuestro país está creciendo económicamente más del doble de la media de los países de la Zona Euro y, a pesar de que un descerebrado presidente norteamericano nos ha metido en una guerra sin justificación alguna, de EEUU contra Irán, en la que participa también Israel, además de los ataques de este país en el sur del Líbano; guerra, que los amigos de Trump no han condenado (Vox, en España, además de Ayuso y muchos miembros del PP, recordemos la incursión de Ayuso en fiestas Trumpistas como la que tuvo lugar en la residencia de Trump Mar-a-lago, Florida). Hay que dejar muy claro que si el precio del petróleo se ha encarecido considerablemente y, como consecuencia de ello, la inflación de la zona Euro se dispara, es únicamente imputable a las locuras de Trump y Netanyahu, apoyadas firmemente por los líderes de la extrema derecha y la derecha extrema española y que deberían estar siendo ya juzgados por la Corte Penal Internacional.
Pero volvamos a los idílicos días de asueto de Semana Santa en nuestra zona arribeña. Todos los ingredientes se han dado para tener las mejores vacaciones, aunque hay algunos elementos o circunstancias sobrevenidas que a veces pueden convertir las mejores vacaciones en una pesadilla. Es el caso de una pareja de amigos y dos de sus hermanos que viven en Cataluña y que vinieron a disfrutar de este maravilloso enclave. El jueves Santo, uno de los hermanos comenzó a tener vómitos repentinos y tuvieron que acudir de urgencia al centro de salud de Aldeadávila. Le reconocieron y diagnosticaron gastroenteritis, una dolencia muy común, a la que trataron con remedios caseros, advirtiéndole que si no se le pasaba en unas horas que acudieran a la farmacia de guardia; algo que sucedió y mis amigos tuvieron que ir a la farmacia de guardia que había en todo el partido judicial de Vitigudino, que cuenta con 56 municipios y una extensión de casi 1350 kilómetros cuadrados (la de Lumbrales, también lo estaba la de Trabanca, pero solo por el día). Estos amigos no podían creer lo que estaban viendo, resultando esperpéntico y dantesco que los servicios públicos esenciales, como son los de la sanidad, estén tan deteriorados en estas deprimidas comarcas de la España vaciada. En Castilla y León la sanidad funciona cada día peor ante la escasez de profesionales sanitarios y de centros de salud en condiciones. Aunque, como sabemos, no es el único deterioro de los servicios públicos; también en época vacacional tuvieron lugar los graves incendios que asolaron nuestra región durante el pasado verano de 2025. Ocurre, porque como en el resto de los servicios públicos, no se cumplen los mínimos de exigencias que demanda la ciudadanía de ,Castilla y León.
Es una pena que el gobierno de Castilla y León no haya cambiado de color político desde hace 4 décadas y, a pesar de ello, los ciudadanos sigan apoyando mayoritariamente al PP, como ha ocurrido en las últimas elecciones a Cortes de Castilla y León